Cantidad de consultores creció un 93% en cuatro años

Fuerte crecimiento del gremio se dio principalmente en los últimos dos años

  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  
  • Imágenes

Algunos consideran que alcanzaron la madurez profesional necesaria para asesorar a otros; un porcentaje encontró una oportunidad para ser su propio jefe, y otros se vieron obligados a ser profesionales independientes tras perder su empleo fijo.

Se trata de los consultores, personas (externas a una empresa) que brindan un acompañamiento en temas específicos, las cuales han venido en aumento en Costa Rica.

En los últimos cuatro años, la cantidad de profesionales inscritos como tales creció un 93%, de acuerdo con la Dirección General de Tributación, en los datos relacionados con la declaración de renta.

Es decir, del 2009 al 2012, se inscribieron como contribuyentes un promedio de 8,5 consultores por día.

El año pasado, las ocho categorías que agrupan a consultores y similares sumaron 25.873 profesionales, lo que representa un 1,17% de la población económicamente activa del país.

La cifra es mayor, por ejemplo, a la cantidad de abogados inscritos ante el Colegio Profesional respectivo, que actualmente asciende a unos 22.000.

Algunas categorías, incluso, llegan a representar la mitad del gremio. Por ejemplo, en el Colegio de Profesionales en Informática y Computación hay 6.900 personas inscritas, mientras que en la categoría de “consultores informáticos” hay 3.000 contribuyentes.

Sin embargo, los montos tributados en estas ocho categorías no crecieron al mismo ritmo que la cantidad de contribuyentes, pues solo aumentaron un 21%.

La crisis económica y la competencia son dos de las principales razones que han motivado el aumento del gremio.

Profesión boyante

Las ocho categorías sobre consultores aumentaron la cantidad de declarantes desde el 2009, pero en dos periodos disminuyó el monto tributado (consultores informáticos y auditores).

Los profesionales que más crecieron en cantidad son los asesores empresariales, mientras que los que más declaran de manera individual son los asesores fiscales y los auditores, que en promedio tributa ¢1,1 millones y ¢2,5 millones cada uno, respectivamente.

Parte del aumento se debe a una mayor demanda del sector empresarial privado, pues datos de la Contraloría General de la República indican que el Gobierno Central y las instituciones descentralizadas más bien han disminuido hasta en cuatro veces la cantidad de dinero presupuestado para consultorías.

Varios asesores independientes y empresas confirmaron que la mayor parte de sus clientes se centra en el sector privado.

“Las empresas sienten cada vez mayor necesidad de ser asesorados en campos que no son de su especialidad”, externó Litleton Bolton, vicepresidente de la consultora Grupo Camacho.

David Delgado, socio fundador de DB Asesores, comentó que las pequeñas y medianas empresas (pymes) son una parte del sector privado que demanda cada vez más asesoría en diferentes ámbitos de su negocio.

“La mayoría de pymes son o han nacido en el ámbito familiar y carecen de personal técnico calificado como sí lo hacen las grandes empresas”, añadió Delgado.

Gabriel Segura, consultor independiente en recursos humanos, confirmó que una parte creciente de sus clientes son pymes, ya que el manejo de personal es un departamento que no suele existir en los pequeños negocios.

Otro factor que incide en el aumento de consultores es la tendencia mundial a las fusiones.

Ligia Olvera, consultora ejecutiva, comentó que gran parte de sus clientes la contratan para manejar el cambio organizacional por fusión, adquisición, cambio en liderazgo o cambio en estrategia.

Olvera destacó que los servicios básicos como aprender a hablar en público, manejo del tiempo y entrenamiento en comunicación escrita de negocios siguen siendo solicitados y están en aumento.

Alan Saborío, socio director de Deloitte, añadió, como servicios comunes, todo aquello que tiene que ver con mejorar la eficiencia operativa y de servicio al cliente que incida en incrementar la rentabilidad del negocio.

El afán por mejorar el cumplimiento de las leyes tributarias también ha dado un giro que incentiva el aumento de estos profesionales.

Federico Chavarría, socio consultor de Deloitte, comentó que por muchos años lo que la gente perseguía era asesoría para no pagar pero, en los últimos años, la tendencia ha evolucionado hacia un óptimo cumplimiento de las obligaciones tributarias tratando de racionalizar el pago de impuestos.

El crecimiento en la asesoría fiscal y contable también se debe al aumento de los traslados de cargos por parte de la Dirección General de Tributación a clientes pequeños, medianos y profesionales liberales, los cuales desconocen en su mayoría los trámites correspondientes.

El crecimiento de este gremio se debe también a la crisis económica internacional que se presenta desde el 2009.

“En los últimos años, se denota un decrecimiento de utilidades en empresas del sector medio de la economía, acá hemos encontrado un nicho donde las firmas podemos ayudar a maximizar recursos e implementar mejores controles y prácticas en estos negocios”, agregó Delgado, de DB Asesores.

Bolton, de Grupo Camacho, informó que entre los principales servicios que le solicitan los clientes está la ayuda para ser proactivos en la anticipación de ciclos negativos de actividad económica y el apoyo para la minimización del impacto en condiciones de crisis.

Por su parte, Chavarría, de Deloitte, confirmó que entre los servicios más demandados están la creación de programas para manejo de crisis y el análisis de riesgos operativos.

“Las empresas son cada vez más conscientes de la importancia de racionalizar controles y eliminar redundancias”, comentó.

La decisión de asesorar

Los consultores independientes consultados coincidieron en que ser profesionales asesores no fue su primera experiencia laboral, principalmente porque reconocen que necesitaban ganar experiencia en la calle.

Olvera, por ejemplo, inició trabajando en el sector privado, público, organizaciones no gubernamentales y también en la academia.

Tras varios años, inició la transición hacia la consultoría acompañada de la experiencia de varios grupos empresariales.

“Me percaté de que no basta la inteligencia y la capacidad técnica para ayudar a otros a ser exitosos, así que volví a entrenarme en los Estados Unidos en el campo de coaching ejecutivo”, expresó Olvera.

Por su parte, Delgado, de DB Asesores, comentó que decidió fundar su empresa luego de desempeñarse como auditor externo, donde pudo darse a conocer con muchas de las grandes empresas y empresarios con los cuales se mantiene un contacto hasta el día de hoy.

Hermann Hess, consultor independiente en temas de economía y finanzas internacionales, optó por la asesoría cuando concluyó su doctorado en economía.

“Al volver vi que había campo para consultorías en el área cuantitativa”.

¿Qué se necesita?

La necesidad de manejar las propias reglas laborales es una de las motivaciones para lanzarse como consultor.

Olvera, asesora ejecutiva, consideró que el inicio de la vida profesional independiente coincide con cierto grado de madurez en sus carreras y con la aspiración de disfrutar la flexibilidad que ofrece ser un “agente” libre.

“En esta industria de las asesorías, como en muchas, el mercado dicta quién se queda y quién se marcha”, opinó Olvera.

Un porcentaje de los consultores se lanzó al negocio a raíz de quedarse sin empleo. Aunque en algunos casos representó el crecimiento personal, el desempleo no lo convierte en un buen asesor, pues, como en toda profesión, debe diferenciarse del resto.

Mario Morales, fundador y gerente de Innovare (empresa asesora en materia de innovación), indicó que una persona que quiere ser consultor empresarial debe proveer un valor agregado extraordinario a sus clientes, lo que implica que debe ser un experto en un tema particular y saber diez veces más que los clientes sobre el tema que asesora.

“Si un consultor no sorprende a su cliente por la calidad de las herramientas, experiencia y metodologías que posee, entonces uno no merece llamarse consultor”, manifestó Morales.

Los asesores consultados consideran que otro porcentaje del gremio se inicia su labor sin tener experiencia laboral.

Segura, consultor en recursos humanos, considera que es vital que el profesional haya pasado por varias empresas antes de lanzarse al mercado, pues solo el que conoce el “teje y maneje” puede dar una buena asesoría.

“Para ser un buen asesor, se debe entender la realidad de los negocios, combinar los estudios y actualización profesional con la práctica diaria y el vivir de las organizaciones”, dijo Segura.

Hess consideró que un consultor no requiere saber de todo, pero sí rodearse de personas que lo sepan. “Los contactos personales son muy importantes”, agregó.

Al respecto, Saborío, socio consultor de Deloitte, opinó que el asesor “todólogo” que pretende cubrir todos las áreas donde una empresa requiere consultoría, tiene limitaciones importantes y varias deficiencias.

“La tendencia se dirige más hacia empresas consultoras fuertes, que tienen una amplia gama de especializaciones y que puedan cubrir la totalidad de los requerimientos de las empresas, con equipos multidisciplinarios, con acceso de tecnologías de punta y capacitación constante y no ‘llaneros solitarios’”.

Parte de la labor del asesor es permanecer y no solo dar un servicio pasajero.

“Un verdadero asesor no es pasajero sino que dura años en una organización, se coloca junto a su junta directiva y socios como un aliado”, comentó Delgado, de DB Asesores.

La capacitación constante es clave también en esta profesión, como en muchas otras, para mantenerse en el mercado con un valor diferenciador.

En Innovare, por ejemplo, invierten un 15% de sus ventas en investigación y desarrollo y asisten todos los años a las cinco conferencias mundiales más importantes sobre innovación, su área de servicio.

1,17%

porcentaje de la población económicamente activa que representan los consultores.

93%

crecimiento del gremio de consultores del 2009 al 2010.

219%

incremento de los “asesores empresariales” entre el 2009 y el 2012.

¢2,5 millones

impuesto de renta promedio declarado por cada "auditor".

65%

porcentaje que disminuyó el Gobierno en los gastos para consultorías este año.

3.000

contribuyentes inscritos en Tributación como “consultores informáticos”.

¢3.880

millones que el Gobierno Central presupuestó para consultorías en el 2013.

¢5.930 millones

monto tributado en 2012 por los profesionales inscritos como "asesores empresariales", la categoría de mayor crecimiento.

Sostenbilidad y financiamiento