Así se vive una hora detrás de la Gran Carpa del Cirque du Soleil

Por: Jéssica I. Montero Soto 15 junio, 2013

En la carpa de artistas de Varekai, los acróbatas del Cirque du Soleil están por su cuenta: llegan a la hora que les parece, toman tiempo para navegar en Internet y ensayan o se entrenan según sus niveles de cansancio. Y cada día, todo el espectáculo tiene calidad de clase mundial.

La razón para que este engranaje funcione con mínimos controles la da Pascale Ouimet, encargada de publicidad de Varekai. "Son profesionales, saben exactamente cómo entrenarse y como ejecutar sus actos. Es responsabilidad de cada uno elegir a qué hora llegarán. Tienen el horario de autobuses, el horario del espectáculo y la indicación de llegar una hora y media antes", explica.

A cada uno le toma de una a dos horas hacer su maquillaje y la mayoría hacen al menos 45 minutos de calentamiento antes de las presentaciones. Sí, leyó bien: ese elaborado maquillaje, pieza fundamental de la historia, está en manos de los acróbatas, no recurren a maquillistas. "Aprenden en Montreal donde tenemos un departamento especial, ahí les enseñan cómo maquillarse para que lo hagan solitos antes de cada presentación", comenta Ouimet.

Además, durante el día y después del espectáculo son libres de hacer lo que les plazca: Mark Halasi, el intérprete de Ícaro, ya publicó en su Facebook oficial que esta semana grabó un cortometraje en el país e incluso posteó tomas de un yigüirro y algunas plantas, captadas en el hotel donde se hospeda.

Eso sí, a partir de esa hora y media de presencia obligatoria, nadie externo puede estar en la carpa de los artistas, ni siquiera el equipo administrativo. Esta es una disposición del director artístico Fabrice Lemire, y se debe a que cada uno necesita su espacio, aunque la carpa cuente con las dimensiones necesarias, el equipo artístico es suficiente para llenarla y no requiere distracciones.

Babel bajo control

Con 19 nacionalidades e idiomas tan disímiles como ruso, chino y finés, es obligatorio preguntar cómo se comunican con su director artístico, quien nació en Francia y tiene nacionalidad estadounidense. En realidad, el principal lenguaje es el trabajo, pero también requieren intercambiar palabras de vez en cuando.

De acuerdo con Ouimet, los chinos tienen traductor porque hablan muy poco inglés, pero otros se valen de las habilidades lingüísticas de compañeros y entrenadores. Por ejemplo, de los tres georgianos encargados del número de baile Georgian Dance, durante el que interpretan bailes tradicionales de su país, vestidos de rojo, solamente uno se puede comunicar con inglés relativamente fluido, los otros dos hablan poco inglés. Del acto de cierre, Russian swings, donde hay 13 artistas principales -entre rusos y de otros países de Europa del este- tampoco hablan mucho inglés, pero el entrenador sí. Ese es el recurso de emergencia de los artistas del número Icarian Games, en el que hacen malabares impulsándose unos a otros con los pies, son todos de Rusia y se sumaron al espectáculo "hace dos o tres ciudades" sin hablar nada de inglés.

Datos curiosos

  • De los tres artistas chinos que interpretan el acto Water Meteors, donde hacen malabares con vasijas unidas por una cuerda, el más pequeño en tamaño es el mayor: tiene 21 años. Los otros dos, considerablemente más altos, son menores de edad que rondan los 15 años.
  • Aunque en el escenario se vean llenos de confianza y seguridad, en general, los artistas de Varekai son bastante tímidos y siempre que pueden evitan dar entrevistas. Prefieren disfrutar de bajo perfil.
  • Algunos se han confundido con la acróbata del trapecio redondo (Aerial Hoop), ella no es la misma acróbata que interpreta a la coprotagonista: la trapecista vestida de amarillo es de Finlandia, y su acto se turna con el de los dos hombres que se sostienen de sus brazos, sin trapecio (Aerial Straps).
  • El personaje de la prometida es una mariposa que durante la obra sufre su transformación. La acróbata es Alena Zhuravel, contorsionista rusa de familia circense.
Es difícil reconocer a los personajes en la carpa sin su maquillaje y con sus rasgos étnicos al descubierto. Todo es una sorpresa: el cabello rubio, los ojos rasgados, la estatura mayor o menor de lo que aparentan en el escenario. Su transformación es parte de la magia del Cirque.