Chietón Morén ofrece artesanía indígena bajo los principios fair trade

Asociación funciona desde hace tres años y cuenta con museo y tienda en San José

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La indígena boruca Marina Lázaro entró hace varios años al hotel Talari Mountain Lodge, ubicado en la zona sur, con la esperanza de vender algunas de sus artesanías entre los turistas.

Los entonces dueños del hotel, los esposos Pilar Ureña y Jan Westra, le brindaron un espacio en el hotel para que ella y otros indígenas borucas vendieran sin intermediario sus productos, pues ellos no se dejaban ninguna ganancia, solo prestaban las instalaciones físicas.

“Nos gustó ofrecerle al cliente algo propio de la zona, hecho por las manos de los indígenas vecinos; para nosotros no representó ningún costo”, agregó Westra.

Los indígenas vendían de puerta en puerta porque si lo ubican en comercios, los intermediarios se dejan la mayor parte de las ganancias y no les aceptan cualquier artesanía.

La venta en el hotel se mantuvo hasta que la pareja tuvo que trasladarse a San José por razones de salud ; sin embargo, el proyecto logró abrirse camino.

Ureña y Westra iniciaron contactos en San José para que la Asociación Flor de Boruca, a la que pertenece Lázaro, vendiera su artesanía en la capital.

La experiencia resultó la misma que se toparon los indígenas en la zona rural: intermediarios que subvaloraban su producto.

Ante estos inconvenientes nace la Asociación Chietón Morén (“buen comercio”, en boruca), que integra a 127 artesanos de siete grupos étnicos del país desde mediados del 2010.

En un local en San José, detrás de la parroquia de La Dolorosa, comercializan sus productos bajo los principios internacionales del comercio justo, como la venta directa y a un precio establecido por el productor.

En el país existen otras iniciativas similares a Chietón Morén enfocadas en brindar alternativas más justas a los pequeños productores, entre ellas, tienda La Troja y la Feria de Comercio Justo de la UCR.

El ABC del esquema

La Organización Mundial de Comercio Justo define este esquema como una relación de intercambio comercial basada en el diálogo, la transparencia y el respeto que busca una mayor equidad en el comercio internacional.

Mediante este formato, se contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de los pequeños productores y trabajadores marginados.

En el caso de Chietón Morén, la aplicación de estos principios se encuentra desde la producción, traslado y comercialización, explicó Óscar Segura, tesorero de la Asociación.

En cada comunidad indígena existe un comité local que verifica que la artesanía responde a la tradición cultural del grupo, que fue hecho por un artesano local con productos de la zona y que no ha sido revendido.

El precio lo pone el indígena y acuerda con la Asociación un porcentaje extra para subsanar los gastos del local.

Si el producto topa con alguna dificultad en su venta a raíz del precio, Chietón Morén se comunica con el artesano y le comenta la situación, pero es él el que decide si rebaja o no el valor.

Segura aclaró que el interés es vender y generarle un ingreso al indígena, pero respetando la vida en las comunidades.

“Esto no es una maquila, si alguien nos hiciera un pedido de 100 carteras, por ejemplo, no podemos. Los indígenas integran la artesanía en su jornada diaria pero no son empleados de Chietón Morén”, comentó Segura.

Otra de las características de comercio justo es que la administración del local no preselecciona la mercadería, ni los productos deben cumplir más estándares que los que ya les solicitó el comité local de su comunidad.

“El valor está dado en cada producto, los conceptos de belleza y costo cambian”, consideró Westra.

Pese a que Chietón Morén es una asociación legalmente conformada, los artesanos que quieran vender en el local no tienen que asociarse, además, no pagan ningún tipo de mensualidad, inscripción o similares.

Para evitar el traslado de los pequeños empresarios, los pagos se realizan vía electrónica, pues todos los artesanos tienen cuenta bancaria.

Comercio fuera de lo común

¿Cómo sobrevive un negocio con estas características?

El lugar donde se encuentra el local es propiedad de la Curia Metropolitana y es administrado por sacerdotes dominicos de la parroquia La Dolorosa.

La Asociación no paga alquiler, pero debe subsanar los gastos de operación como agua y luz, que son cubiertos con el porcentaje extra en el precio que se acuerda con el artesano.

Pese a que opera de lunes a sábado, solo cuenta con una persona en planilla medio tiempo. El resto de la jornada es atendida por voluntarios.

Cada voluntario se capacita sobre la historia del producto, pues parte de la venta es informarle al cliente quién es el artesano, de qué comunidad indígena es y de qué materiales está hecho.

La parte de asesoría la asume el Centro Dominico de Investigación (CEDI), que certifica el cumplimiento de los lineamientos del comercio justo y los fines específicos de la tienda.

En la misma ruta

En Costa Rica existen otras iniciativas de artesanos y agricultores operando bajo los principios de comercio justo.

Por ejemplo, la Tienda y Centro de Distribución La Troja, ubicado en Barrio Luján, ofrece productos agrícolas y artesanías indígenas y de reutilización de residuos enmarcado en este esquema comercial.

Este proyecto garantiza a sus clientes que los productos vienen de sistemas agroforestales a pequeña escala.

En la Universidad de Costa Rica (UCR) existe también la Feria de Comercio Justo, que se ha realizado por dos años consecutivos.

Yasy Morales, coordinadora del trabajo comunal “Comer Orgánico” que organiza la feria, comentó que, igual que en Chietón Morén, los artesanos son los que establecen el precio y venden directamente.

Esta iniciativa se basa también en los principios estipulados por la Organización Mundial de Comercio Justo, “traduciéndolos” a la realidad nacional.

“No es una lista de algo que nos viene de afuera, es entender cómo aplicarlo aquí. Pasamos por un proceso de reconstrucción del concepto desde las problemáticas de los productores”, externó Morales.

Líneas mundiales

Oportunidades para productores en desventaja económica.

Rendición de cuentas.

Desarrollo de la independencia del productor.

Promoción de los principios del comercio justo.

Pago de un precio justo.

Equidad de género.

Condiciones laborales apegadas a leyes locales e internacionales.

Control del trabajo infantil.

Mejores prácticas ambientales.

Relaciones comerciales solidarias.

Fuente Org. Mundial de Comercio Justo.

Sostenbilidad y financiamiento