Gasolineras independientes dependen de la ubicación para competir con éxito

Encontrar áreas de abastecimiento bajo o nulo es la clave para mantener una estación de servicio

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Ni las tiendas de conveniencia ni los servicios agregados hacen triunfar el negocio de una gasolinera, pues su grueso es y seguirá siendo la venta de combustible.

¿Cómo se compite, entonces, en un mercado donde el precio del combustible es regulado y una sexta parte de la competencia está en manos transnacionales?

La clave está en encontrar la zona correcta para abastecer.

“Si yo pongo una gasolinera en frente de otra, lo único que va a pasar es que nos partimos el público prácticamente a la mitad, pues cuando se requiere combustible, al usuario no le importa tanto si puedo comprar aceite o una gaseosa”, comentó Antonio Galva, presidente de la Cámara de Empresarios del Combustible.

Si se cuenta con una ubicación óptima, el negocio resulta estable, predecible y exitoso.

Competencia concentrada

En Costa Rica existen 350 gasolineras, de acuerdo con la Cámara y el 17% pertenece a una cadena internacional. Del total, el 42% se concentra en las cabeceras de San José, Alajuela, Heredia y Cartago.

Mientras que cantones como Goicoechea hay nueve estaciones en sus 31,5 kilómetros cuadrados (km²), otros como Barva solo tienen una gasolinera en sus 53 km². Pero hay que considerar que la urbanización es mayor en Goicoechea. Por eso, encontrar una buena ubicación es clave para el gasolinero independiente.

Juan Ramón Alvarado, codueño de Servicentro Ecológico Labrador, encontró uno de esos espacios. Su gasolinera está ubicada en San Isidro de Heredia, donde la estación de servicio más cercana está sobre la ruta 32 hacia Limón.

Tras su apertura, el 23 de setiembre del 2011, Alvarado asegura que vende más del promedio nacional de 150.000 galones mensuales, pero no reveló el dato.

“San Isidro es el único cantón que queda para desarrollo urbanístico en Heredia y la gente va a ocupar combustible”, comentó.

Alvarado manifestó que tienen planes de expandirse bajo el mismo esquema de encontrar “huecos de abastecimiento”.

Pese a que no indicó ubicaciones específicas, comentó que le resulta atractiva la nueva carretera a San Carlos, Limón centro y la Interamericana Sur, por el sector de la Costanera.

Entonces, ¿quedan otros espacios disponibles? Se puede mencionar Patarrá (Desamparados), San Antonio de Escazú y las partes altas de Moravia.

Negocio predecible

“El negocio es estable si tengo un volumen fijo”, consideró Galva.

Como los precios del combustible son regulados en el país, el empresario prevé con bastante exactitud sus ingresos mensuales, ya que los porcentajes son estipulados por ley.

De la tarifa que cobra, un 6,5% va a las gasolineras. De ese porcentaje, un 5,2% se destina al pago de salarios, compra de maquinaria y mantenimiento del local, y queda un 1,3% como ganancia neta del negocio.

Es decir, si la venta promedio por mes es 150.000 galones (568.000 litros) de gasolina y diesel , y actualmente el litro tiene un valor promedio de ¢637, una estación de servicio recibe ¢4.700.000 netos por mes, sin contar el porcentaje destinado a reinversión y pago de salarios.

El plus de los servicios

Aunque no marcan la diferencia en ingresos, los servicios agregados que pueda brindar una estación son valores que les permiten crear y mantener una comunidad de clientes.

La Bomba Costa Rica, ubicada en Guadalupe, existe desde 1961 y ha ido adaptando el negocio alrededor del combustible conforme el cliente lo ha ido demandando.

Su administrador, Armando Víquez, informó que han ido cambiando las máquinas y actualmente son computarizadas, incorporaron una tienda de repuestos menores y los servicios de lavado y cambio de aceite.

Esta estación compite por cercanía con la gasolinera PJFs y con Uno, a menos de 500 metros de distancia las tres.

En el caso del Servicentro Ecológico Labrador, su apuesta es disminuir el impacto sobre el ambiente.

Cuentan con tecnología de control de ventas de combustibles, luces LED, arquitectura bioclimática para evitar el uso de aire acondicionado, recolección de agua llovida para el lavado de vehículos y una planta de tratamiento para todas sus aguas.

“Compiten por servicios, personal capacitado, atención de emergencias, tiendas de conveniencia, servicios agregados como lavado y aceite. Sin embargo, en este negocio prima la cercanía y la rapidez”, afirmó Galva.

Sostenbilidad y financiamiento