Por: María Fernanda Cisneros 15 noviembre, 2014
El Financiero | Archivo
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Su lucha se enfoca en el apoyo a adultos mayores que han sido abandonados por sus familiares en albergues y su labor diaria es darles aliento para que mantengan las ganas de seguir viviendo. El voluntariado es su pasión, y aunque sabía que por el momento no le generaría ingreso económico alguno, lo buscó como una salida que le permitiría llenar el vacío de la pérdida de un ser querido: su abuela paterna.

Gema Monge, sicóloga de profesión (bachiller pronta a graduarse de licenciatura) y voluntaria por convicción, es la fundadora de Gerontovida, iniciativa que brinda apoyo psicológico a ciudadanos de oro que fueron abandonados en centros de cuido. En el 2013, nació la idea de formar el proyecto, pero como buen emprendedor la respuesta de su familia no fue la más deseada, ya que pensando en el futuro de su hija, sus padres le aconsejaron que trabajara en otro plan que le diera más frutos.

Sin embargo, con el tiempo llegaron los elogios a un proyecto que hace apenas un año se lanzó al estrellato, y con esto, también llegó el apoyo de su familia. Actualmente, la asociación está conformada por ocho personas que brindan sus servicios de voluntariado solo en el albergue de Tirrases. Ellos esperan llevar su ayuda a más centros pronto.

Cuando los adultos mayores llegan a un albergue, la pérdida de interés por parte de sus familiares es muy alta. Un estudio de factibilidad que realizó el programa "Apoyo a Pymes y Entes Sociales" de la Universidad de Costa Rica, para Gerontovida, demostró que en el Gran Área Metropolitana existen 55 albergues. De estos, 16 fueron entrevistados y 10 indicaron que más de un 50% de su población estaba en estado de abandono.

Además, concluyó que existen más de 300 personas olvidadas en tan solo 9 de los albergues consultados. Gerontovida espera llegar a seis asilos de aquí al 2020, pero para ello necesita de más voluntarios.

*Esta noticia fue corregida posterior a su publicación, debido a que la entrevistada corrigió datos que previamente había dado de forma errónea.