Según la OMS uno de cada tres adultos del mundo padece hipertensión. Esa proporción aumenta con la edad: una de cada diez personas de 20 a 40 años, y cinco de cada diez de 50 a 60 años

Por: María Clara Vargas 6 abril, 2013
La hipertensión arterial puede ser totalmente asintomática, aún cuando los valores de presión arterial estén elevados, por eso se debe controlar periódicamente.
La hipertensión arterial puede ser totalmente asintomática, aún cuando los valores de presión arterial estén elevados, por eso se debe controlar periódicamente.

Aunque es uno de los problemas de salud más conocidos y estudiados en todo el mundo, la hipertensión sigue sorprendiendo a nuevos pacientes todos los días, entre ellos gran cantidad de ejecutivos. Por esto, la Organización Mundial de la Salud dedicará este domingo 7 la celebración del Día Mundial de la Salud a la alerta, prevención y tratamiento de este mal.

"El objetivo último del Día Mundial de la Salud 2013 es reducir el número de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares", asegura la OMS en su página de internet. Las metas específicas de la campaña son:

  • Promover la toma de conciencia sobre las causas y las consecuencias de la hipertensión
  • Animar a la población a modificar los comportamientos que pueden provocar hipertensión.
  • Convencer a los adultos de que controlen su presión arterial periódicamente
  • Aumentar el número de centros de salud en los que se puedan realizar chequeos de la tensión arterial
  • Alentar a las autoridades nacionales y locales a crear entornos que favorezcan comportamientos saludables
De acuerdo con el cardiólogo Mario Speranza, del Hospital Clínica Bíblica, el 90% de las personas con presión alta la han heredado. "El 10% restante se debe a problemas cerebrales, endocrinos, metabólicos, en el riñón, corazón, drogas, alcohol, apnea y obesidad", explica el médico en un artículo publicado en el sitio web del hospital.

En todos los casos, según la OMS, "el riesgo de padecer hipertensión se puede reducir disminuyendo la ingestión de sal, siguiendo una dieta equilibrada, evitando el uso nocivo de alcohol, haciendo ejercicio con regularidad, manteniendo un peso saludable y evitando el consumo de tabaco".

La hipertensión aumenta el riesgo de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. Si no se controla adecuadamente, puede causar ceguera, irregularidades del ritmo cardiaco y fallo cardiaco. El médico general, el internista y el cardiólogo pueden detectar factores de riesgo y proveer la información y recomendaciones para la prevención y tratamiento de esta condición.