Aspectos de competitividad y competencia provocaron 4.200 despidos en dos años

Por: Evelyn Fernández Mora 15 mayo, 2016
 Alimentos Jack’s continúa en Costa Rica, pero ya trabaja un 28% de la producción de presentaciones de bajo valor mediante outsourcing en otros países. Pretende trasladar en cinco años el 50% de la producción a otros países.
Alimentos Jack’s continúa en Costa Rica, pero ya trabaja un 28% de la producción de presentaciones de bajo valor mediante outsourcing en otros países. Pretende trasladar en cinco años el 50% de la producción a otros países.

El sector de manufactura en Costa Rica sufre de una erosión que ya ha golpeado a miles de empleados y podría golpear más la economía nacional.

Lo anterior continuará si la migración de empresas del sector a otros países sigue como hasta ahora, a causa de aspectos de competitividad o competencia.

De febrero del 2014 a mayo de este 2016, 11 empresas de este sector han despedido a 4.200 empleados en Costa Rica, por el cierre y traslado de áreas de negocio, giros o cambios de estrategia y por la búsqueda de mejoras en su productividad, principalmente. .

Desinversión

Aunque no todas las firmas atribuyen sus decisiones de traslados o recortes a problemas de competitividad, lo cierto es que cuando deciden cerrar una línea, dejar solo una área de trabajo o enviar la planta a otros países, se genera desinversión.

Por ejemplo, ante la reciente decisión de Mondelez Internacional de cerrar su planta de productos Gallito para trasladarla a México, la empresa afirmó que trata de “ganar escala en una planta más grande y con mejor tecnología”.

Sin embargo, ¿por qué no invertir en el país? La empresa no contestó la pregunta. No obstante, Costa Rica podría tener la capacidad y una mayor competitividad para que eso ocurra.

Firmas como Incesa Standard (cerró en 2015) y Alimentos Jack’s (que ejecuta una desinversión), reconocieron que el país los limitó por aspectos como altos costos de producción y de energía.

Para Jack’s, también las cargas sociales, la incertidumbre fiscal, la tramitomanía y la logística para importar productos innovadores, son grandes trabas.

“Esto es un problema intrínsico de Costa Rica en las políticas públicas que le están diciendo no a la industria de alto valor agregado”, comentó el presidente de la firma, Andrés Pozuelo.

Esos aspectos son el común denominador que aqueja al sector y han dado a conocer entes como la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), la Unión Costarricense de Cámaras y Asociados del Sector Empresarial Privado (Uccaep), la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia) y Cámara Textil Costarricense (Cateco).

El Gobierno no niega que el país arrastra problemas desde hace décadas, pero mencionó que está ejecutando una agenda para compensar la situación.

Aunque la operación de Alimentos Jack’s continúa en Costa Rica, desde febrero del año inició un proceso que pretende trasladar el 50% de la producción a Estados Unidos, El Salvador y Nicaragua en cinco años.

Además, ya maneja un 28% de la producción de presentaciones de bajo valor mediante outsourcing en otros países. También ha bajado sus exportaciones desde Costa Rica: antes enviaban desde aquí hasta el 30% de productos al Caribe y ahora solo un 10%.

¿Giro o tendencia normal?

Varias de las empresas que cierran o merman manufactura, sí mantienen en el país un área de servicios, entre ellas, Intel, Mondelez, Mabe, Incesa Standard y Pipasa (que conserva aún una fuerte producción).

No obstante, los representantes del sector explican que si existieran las condiciones adecuadas, las compañías podrían mantener ambas operaciones (servicios y manufactura).

Para Enrique Egloff, presidente de la CICR, la globalización o las tendencias mundiales no significa el detrimento de un área o la sustitución de una por otra.

Por el contrario, es una de las mejores oportunidades que tienen los empresarios de este sector para adaptar sus propuestas, innovar, y generar desde aquí productos de alto valor agregado, incentivar la Investigación y Desarrollo (I&D), y la tecnología.

“Los mejores incentivos para sostenerse, aparte del recurso humano calificado, lo genera la competitividad que debemos gestionar”, externó Egloff.

Alexánder Mora, ministro de Comercio Exterior, no niega los retos de competitividad país, pero recordó que se debe valorar la competencia corporativa, para tomar decisiones que se ajusten a los procesos globales.

Recordó que esta industria no puede escapar de la tendencia de automatización, un proceso global que explica, en buena parte, la pérdida de empleos del sector.

“Se estima que en el 2035, el 40% de los empleos actuales dejarán de existir”, manifestó.

No obstante, el funcionario reconoció que el tema de competitividad es un asunto estructural que arrastra Costa Rica desde hace varias décadas, en lo que el Gobierno trabaja desde diversas áreas transversales, a saber, el esfuerzo por el ingreso a Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que involucrará, entre otros, procesos más eficientes en el accionar de todas las instituciones.

Otro aspecto que resaltó Mora, es el proyecto de ley que presentó el Ejecutivo con el fin de ampliar la plataforma comercial y la facilitación del comercio, así como el de puestos fronterizos.

Explicó que, al menos desde su ramo, estas propuestas pretenden reducir la tramitomanía en el marco de coordinación que permita, de manera ordenada y sistemática, abordar la simplificación de importación y exportación en términos de comercialización.

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