Algunos lo llaman economía colaborativa, otros simplemente ven este trueque de moradas como una oportunidad para vivir como un local en aquel lugar añorado.

Por: Melanie Méndez 23 octubre, 2015
Tener casa en cualquier parte del mundo.
Tener casa en cualquier parte del mundo.

Más allá de empacar y salir de viaje por unos días a visitar monumentos históricos, ciudades fascinantes y paisajes fuera de serie, está la opción de quedarse. Instalarse en una nueva ciudad, conocer su esquema sociocultural y ser uno de más del lugar hasta que la mente y el cuerpo pidan regresar o cambiar de ubicación. ¿A cuál destino? Al que desee.

Puede vivir en un clásico apartamento en pleno París, en una mansión a las orillas de la playa de Malibú o en un yate en Ámsterdam. No es necesario pagar por el tiempo de la estadía o por el tipo alojamiento, lo único que debe hacer es contactar a algún habitante del lugar que quiera visitar e intercambiar de moradas.

Esta modalidad de viaje se amolda al estilo de aquellos que prefieren pasar el tiempo suficiente en el destino hasta sentir que forman parte de él. Al menos, así lo justifican Barry León y su esposa, Claudia Kolshorn, pareja que decidió ingresar a la página IntercambioCasas.com, probar suerte y realizar un canje, por un mes, de su casa ubicada en Alajuela por la de otra pareja de Vancouver, Canadá.

La primera de muchas

Era julio del 2013, un apartamento de dos habitaciones y un vehículo a la disposición. "Como era nuestro primer intercambio, decidimos viajar una noche antes de que comenzara el acuerdo, así logramos conocer un poco a nuestros inquilinos, unos profesores de la universidad estatal de Vancouver", recuerda León.

Lo mágico de ese viaje para esta pareja se basó en la simplicidad de sus itinerarios: trotar en las mañanas a la orilla del océano, ir al supermercado a comprar salmón, vino y queso para la cena, salir de compras, visitar museos e inclusive tener el tiempo suficiente para planificar un paseo para esquiar un rato.

Puede que esté pensando que ese estilo de vida no tiene nada de simple; sin embargo, esa rutina aunque parezca extraordinaria está estructurada con actividades que son habituales en las que personas que viven en ese lugar. Por eso, para estas personas, llegar a asimilarlas como propias, es el objetivo final.

Después de ese momento, Barry y Claudia han realizado siete intercambios más, en lugares como Santa Fe en Nuevo México, San Juan del Sur en Nicaragua, Vence y Pezenas en Francia, Hamburgo y Heidelberg en Alemania y Ámsterdam en los Países Bajos. Además, tienen programados acuerdos en Chicago, Barcelona y Granada; mientras sueñan con realizar un trato en París.

Como redes sociales

Una casa por otra. No se trata propiamente de un alquiler o de una venta sino más bien de un préstamo y el único trámite es el acuerdo de cuidar lo ajeno y confiar lo propio.

Claro que también hay otras modalidades de hospedaje en las que las personas reciben personas en su hogar para tener una compañía, hacer amigos o para servir de guía turístico.

Cada quien elige lo que mejor se acople a su estilo de viaje. Actualmente hay diversas páginas web que se promocionan como buenas opciones para realizar estos canjes; sin embargo, es importante que las personas acudan a sitios reconocidos para tener seguridad del trato que se va a realizar. Estas plataformas

prácticamente se mueven como redes sociales.

Algunas funcionan de manera gratuita, mientras otras solicitan una membresía anual, como es el caso de IntercambioCasas.com, que pide una cuota de $150 (unos ¢80.000). En este sitio hay inscritas unas 65.000 casas de 150 países.

Por otro lado, Nightswapping tiene un sistema de canje de noches. Es decir que si intercambió la casa o si recibió a alguien por tres noches, tiene esa cantidad de tiempo para hospedarse en la vivienda de otro usuario.

Además, ofrecen el servicio de venta de noches, en caso de que la persona no haya logrado hospedar a alguien. Eso sí, la noche se le compra a la página y no al propietario de la casa.

"Se trata de recuperar valores personales, compartir experiencias con otras personas, intercambiar culturas, confiar en otros y tratarlos como si fueran un amigo o un familiar. Es una plataforma que permite poner en contacto anfitriones con viajeros para proporcionarles una experiencia única e irrepetible, e invitarles a conocer la ciudad desde el punto de vista de un verdadero local", explica Pilar Enrile, vocera de Nightswapping.

Algunas personas pueden tener algún tipo de resistencia a realizar este tipo de intercambios por el miedo de sufrir algún daño en la vivienda o comprometer su seguridad. Para evitar esto, las páginas cuentan con acuerdos y seguros con el fin de asegurarle la mejor experiencia a los usuarios.

"Cuando los socios se registran en la web, se verifican datos como la dirección email y el teléfono; además, una vez que ambas partes están de acuerdo para el intercambio, lo confirman mediante la página y ya están de alguna forma comprometidas y, si quieren, también pueden utilizar documento de acuerdo que tenemos en la página", explica Violette Díaz, representante de IntercambioCasas.com.

En el caso de los usuarios de Nightswapping, estos cuentan con el respaldo de Allianz, aseguradora multinacional alemana, que los cubre en caso de daños materiales y físicos o la movilización en el caso de que la casa no sea la misma que la de las fotos.

Economía colaborativa

El préstamo de viviendas es solo una modalidad de una nueva economía, denominada colaborativa. Esta consiste en adquirir beneficios compartiendo, prestando o intercambiando bienes y de esa manera reducir costos. Según Forbes, la economía colaborativa ha crecido en un 25% en el 2015. "De acuerdo con el blog Connection Team, actualmente los mayores usuarios de los servicios de colaboración son el Reino Unido y los Estados Unidos", afirma Pilar Enrile, vocera de Nightswapping.

Además, explica que en el sitio se ha visto un crecimiento del 10% en inscripciones de latinoamericanos.

Al igual que esa plataforma, el portal de IntercambioCasas.com ha registrado una mayor cantidad de usuarios en Estados Unidos y Europa. "En Latinoamérica nos llama la atención el movimiento que se está realizando en México y Costa Rica", añade Violette Díaz, representante de la red.

Una vida de nómadas

Matías y Milagros hace dos meses decidieron emprender el viaje de sus vidas: salir por el mundo sin boleto de regreso. Ambos se desempeñan en el campo del diseño gráfico y audiovisual, por lo que la rigurosidad de la planificación y producción de este viaje se dio con total naturalidad.

"Cuando empezamos a planear este viaje nos dimos cuenta de la importancia de organizarnos para tener la menor cantidad de gastos posibles, si bien vamos trabajando con videos y diseño gráfico nunca se sabe cuándo puede faltar el trabajo. Por eso decidimos usar Nightswapping", comenta la pareja.

En estos dos meses ya utilizaron este sistema de intercambio tres veces: la primera fue en Uspallata, Argentina; luego a Las Condes en Chile y de nuevo en Argentina, en Pueblo Villa.

Estos blogueros, que comparten su experiencia en su página (nomada.com.ar) aseguran valorar las vivencias en esos alojamientos, pues tuvieron la oportunidad de convivir solos en el lugar de alguien más y de compartir noches con sus anfitriones.

"Es nuestra intención romper con estos miedos que nos impone la sociedad, volver a creer en la gente y lograr un mundo más amistoso", aclaran.

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