Según el presidente de la agencia Tribu DDB, la generación Z se organiza en grupos de influencia y las jefaturas deben adaptarse

Por: Jéssica I. Montero Soto 1 septiembre, 2013
“En un cardumen, el jefe no cabe”
“En un cardumen, el jefe no cabe”

Malas noticias para la generación Z: aunque las agencias de publicidad compitan por la atracción de su talento, no les darán atajos para lograr lo que buscan. Esta es una de las reflexiones de Jorge Oller, presidente de la agencia Tribu DDB.

Para Oller, adaptarse a las demandas de los más jóvenes es indispensable, y aunque parezca un costo alto, resultaría mucho más caro dejar que las nuevas generaciones se vayan a la competencia.

¿La industria publicitaria también debe prepararse para la generación Z, aunque desde hace años ofrece condiciones diferenciadas de trabajo?

 “Le tengo una muy mala noticia a los muchachos, generalmente se las digo y se las resumo bien simple: no existen los atajos. Si los hay, no los he encontrado ¡y eso que los he buscado!”, asegura Jorge Oller, presidente de Tribu DDB.
“Le tengo una muy mala noticia a los muchachos, generalmente se las digo y se las resumo bien simple: no existen los atajos. Si los hay, no los he encontrado ¡y eso que los he buscado!”, asegura Jorge Oller, presidente de Tribu DDB.

Por supuesto. En Tribu tenemos muchos años de venirnos anticipando y creo que tiene mucho que ver con una comprensión buena de lo que sucede con el ser humano y cómo la evolución y el cambio son la única constante. Nuestros espacios fueron diseñados hace 10 años y hoy todavía se ven vanguardistas porque integran, dividen poco, no hay paredes, las oficinas nuestras prácticamente no tienen formato de oficinas, son lugares de reunión, están diseñadas para la colisión de talento, y cuando el talento colisiona prende, enciende, detona, provoca, se atreve... eso genera reacciones poderosas. Entonces en mucho lo que nos está sucediendo es que este espacio, que ha sido creado para que se parezca a cualquier cosa menos a una oficina, ha resultado ser un escenario perfecto para los sueños de las nuevas generaciones. Pero ya no nos sirve, ¡ya lo vamos a cambiar!

¿Con la infraestructura, las estructuras internas también deben adaptarse?

Sin duda. La generación nueva, más que seguir a líderes, se siguen entre ellos, porque es un cardumen de personas influenciadas unas por otras. Entonces, en ese cardumen, ya el líder o el jefe no cabe igual. Eso hay que entenderlo, porque entonces los estímulos que deben darse en una organización deben ser no de arriba a abajo sino de un lado al otro.

Pero siempre habrá jefes y gerentes...

Nosotros lo vemos diferente. En una organización de jefes, el organigrama muestra quién manda a quién. En una organización de mentores, tenés que invertir la pirámide y la organización responde a la pregunta de quién apoya a quién.

¿Y descartan las jefaturas...?

Lo que sucede con el tema es que si vos tenés una organización de jefes, necesitás un montón de subordinados, si tenés una organización de líderes, necesitás un buen poco de seguidores. Yo te preguntaría ¿existe alguien allá afuera que realmente quiera una organización de subordinados y seguidores? Posiblemente no. Nosotros queremos una organización de gente inspirada. Aquí preferimos pensar en lugar del CEO (Chief Executive Officer) en un CIO (Chief Inspirational Officer). Cada cabeza, cada mentor, cada gestor, debe ser una persona que inspira a las demás, porque así la gente está dando lo mejor de sí misma. Y hemos descubierto que eso empata al 3.000% con las nuevas generaciones.

¿Aspiran a que los jóvenes Z se queden, digamos, 10 años en la organización?

A ver, la respuesta es un sí absoluto, por supuesto. Si este es el escenario de sus sueños y no solo un trabajo, o una oficina. Si el propósito superior personal coincide con el propósito superior de la compañía, diay, tal vez lo logremos, por eso les damos todas las excusas para que se queden. El efecto de la lealtad es superrentable, es un buen negocio. La lealtad paga. La maravilla es que las nuevas generaciones se identifican con esta forma de comprender el mundo, las empresas y su rol en la sociedad, encaja, empata muy bien, porque la forma de entender la vida es una que procura balance.

Para Oller, la generación Z es la que más desafía a las empresas con gente de 50 o más, y lo que queda es preguntarse “¿Acepto el desafío, o me rindo?”.

La entrevista

Nombre: Jorge Oller Alpírez.

Formación: Publicista y MBA de Incae.

Edad: 56 años.

Estado civil: Casado.

Trayectoria profesional: Presidente de Tribu DDB, más de 30 años en publicidad.