Por: Cristina Fallas Villalobos 15 noviembre, 2014
El Financiero | Archivo
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El desarrollar proyectos con un impacto ambiental positivo siempre ha sido una de las pasiones de Juan Sauma, uno de los fundadores de la empresa Pelletics, la cual ofrece desde hace cinco años un combustible alternativo hecho a base de desechos de madera.

El desarrollo de la primera planta de pellets de madera en Centroamérica nació tras una conversación con un amigo belga, Jorre Valaert Praet, a quien conoció mientras realizaba un posgrado en logística de la Universidad Técnica de la República Checa en Praga. “El me preguntó un día sobre cómo estaba Costa Rica con residuos madereros y agrícolas en general, así empezamos una investigación y luego un plan de negocios. Al principio, fue difícil, cuando se planteó era casi una locura porque no se sabía si se podían secar bien las maderas tropicales”, relató Sauma.

Ese sería tan solo uno de los tantos desafíos que lograría superar. Pero, finalmente, colocó el producto en un invernadero ubicado en Cartago, donde su dueño comprobó que era un combustible económicamente viable y que en efecto reducía las emisiones de CO2.

Esta fue la primera puerta abierta dentro del negocio. Posteriormente se abrirían otras en empresas con gran presencia en el país como Bridgestone, Cemex, Ganaderos Industriales Costarricenses y los hoteles Marriott y Real Intercontinental.

Además del posgrado, Sauma cosecha a sus 32 años el título de ingeniero industrial otorgado por el Tecnológico de Costa Rica y una maestría en administración de proyectos de la Universidad para la Cooperación Internacional (UCI).