El negocio de los lavacar ha crecido fuertemente en Costa Rica

Negocio de lavado de autos ha venido profesionalizándose y mejorando los servicios para el cliente

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    / 07 FEB 2014

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Los clientes del lavacar Pronto Auto, ubicado en La Florida de Tibás, aguardan el lavado de su vehículo sentados en la sala de espera con una taza de café en la mano –cortesía de la casa–, y con su tableta en la otra, conectada al Internet inalámbrico que ofrece el mismo negocio.

Mientras revisan su correo y se comen algún bocadillo, pueden monitorear todo el proceso de lavado a través de las ventanas alrededor de la sala de espera, donde no pierden de vista ni un solo momento su carro.

Este esquema de negocio es parte de lo que los lavacar ofrecen hoy en día.

Lejos de los servicios improvisados y clandestinos ubicados en cocheras o en la calle que proliferaban hace algunos años, estos negocios se han ido formalizando y han profesionalizado sus servicios, lo que también ha intensificado la competencia por clientes.

Las cifras muestran que, entre el 2009 y el 2012, la cantidad de negocios inscritos en Tributación subió 50% y el monto pagado por impuestos creció tres veces.

Estos negocios ya no dependen de ser un servicio más dentro de un taller mecánico, sino que pueden salir adelante por sí mismos. Han apostado por la comodidad del cliente durante la espera.

“Nosotros contamos con circuito cerrado de televisión con vigilancia remota las 24 horas del día, sala de espera, televisión con cable, Internet inalámbrico y venta de snacks y productos para el carro”, manifestó Jorge Pineda, dueño de Pronto Auto.

Autosol Carwash, frente a Plaza González Víquez, maneja un esquema similar. Cuenta con amplias áreas verdes, soda e Internet inalámbrico; además, ofrecen el servicio a domicilio.

¿Cómo competir?

Los servicios mínimos de ahora exceden el simple lavado, ya que se integra encerado, pulido y hasta limpieza del interior.

El proceso dejó de ser 100% manual para incorporar hidrolavadoras y otros equipos que permiten mejores acabados.

Los productos también son clave para competir, pues marcas como Meguiar’s o Chemical Guys hacen que algunos clientes opten por un local u otro.

En tres años la cantidad de lavacars inscritos en la Dirección General de Tributación creció un 49,6%. Se trata en su mayoría de micro y pequeñas empresas que no superan los 15 empleados en el mejor de los casos.

Allan Sanley es uno de los que acaba de ingresar al mercado y admite que ha tenido buenos resultados. Su local Amprocr, ubicado en Oreamuno, nació hace cinco meses con el objetivo de vender los productos que importa, de la marca Ampro.

La estrategia diferenciadora por la que está apostando es la de un negocio amigable con el ambiente. “El agua se recoge en un tanque y se filtra para el proceso de lavado. Nuestros productos son biodegradables y esperamos en el mediano plazo ser autosuficientes a nivel de energía con la instalación de paneles solares”, comentó Sanley.

Aunque se incrementa el número de competidores legales, el sector señala que la presencia de servicios ilegales y de menor costo le quita parte de la clientela.

Los administradores de Autosol Carwash y Lavacar Zayza, con 10 y 20 años de existir respectivamente, coinciden en que la competencia ha sido más fuerte los últimos años.

“Sentimos más competencia. Este negocio ha venido creciendo pero no como me gustaría. Han crecido muchos los costos, principalmente electricidad y mano de obra y eso afecta”, externó Juan Zamora, propietario de Lavacar Zayza, San Rafael de Alajuela.

Cada carro cuenta

Del 2009 al 2012 los montos tributados por estos negocios crecieron 3,3 veces, lo que refleja un movimiento rentable.

No obstante, por tratarse de un servicio que no es una necesidad primaria y que, incluso puede hacer uno mismo, es difícil mantener una clientela fija.

Si un mes, por ejemplo, una persona tiene menos dinero, es fácil sacar de su lista de gastos el lavado del vehículo y puede hacerlo él mismo, consideraron varios empresarios consultados.

Para atraer a estos clientes, algunos han optado por llevar los servicios hasta ellos y no esperarlos sentados en un local.

Tal es el caso de Jefferson Soto, de Lavacar K & M, quien brinda servicios únicamente a domicilio desde hace cinco años. Soto se traslada dentro de la Gran Área Metropolitana junto con su ayudante, su maquinaria y sus productos; incluso, realiza la limpieza interna del vehículo.

“A veces hay trabajo, a veces no. Yo me promociono en Facebook y por recomendación, pero en este negocio cada carro cuenta”, consideró Soto.

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