La sastrería, dirigida por las nietas del fundador, cambió de ubicación y apostará por vender en línea

Por: Cristina Fallas Villalobos 1 noviembre, 2015
 Diana y Miriam Mainieri, se encargan ahora de la empresa.
Diana y Miriam Mainieri, se encargan ahora de la empresa.

Diana y Miriam Mainieri crecieron junto a lo que ellas llaman “artistas”. Pero estos no usan pinturas, pinceles ni lienzos. Sus herramientas son la tela, los patrones, los hilos y las tijeras.

El respeto y el cariño por la sastrería lo heredaron de su abuelo, Luis Mainieri Aronne, un italiano que dejó su país cuando tenía 23 años y quien junto a un socio –con quien compartía los mismos apellidos pero a la inversa– abrieron el negocio que este 2015 cumplió 72 años de operar.

Son siete décadas que pesan ahora sobre los hombros de Diana y Miriam, que desde hace unos años se encargan de mantener con vida uno de los comercios más antiguos de Costa Rica y de los primeros en instalarse sobre la Avenida Central, en San José.

 La nueva tienda de Mainieri Aronne se ubica frente a Plaza Freses, en Curridabat. Ahí se comercializan sus productos y se puede observar a los sastres haciendo su trabajo de manera artesanal.
La nueva tienda de Mainieri Aronne se ubica frente a Plaza Freses, en Curridabat. Ahí se comercializan sus productos y se puede observar a los sastres haciendo su trabajo de manera artesanal.

A Mainieri Aronne (conocida también como Aronne Mainieri, nombre que conservó hasta la década de 1960 cuando se separaron sus fundadores) se suman otros reconocidos negocios como Scaglietti y Feoli, que tienen sus raíces en el centro josefino.

Las decisiones para mantener vigente la sastrería han sido difíciles, entre ellas, abandonar el edificio en el corazón de la capital, hace poco más de un año.

Miriam recuerda lo complicado que fue bajar por última vez las cortinas del local ese día. “Imagínese que era la tienda en la que nosotros estábamos desde que teníamos 3 y 4 años; y a los 8 años estábamos atendiendo”.

 La marca inicialmente se llamaba Aronne y Mainieri, por los apellidos de los dos fundadores. Ambos venían del sur de Italia, pero no eran familia.
La marca inicialmente se llamaba Aronne y Mainieri, por los apellidos de los dos fundadores. Ambos venían del sur de Italia, pero no eran familia.

El cierre fue consecuencia de los altos costos operativos de un establecimiento de gran tamaño como lo era el de Avenida Central, que tenía un poco más de 400 metros cuadrados. Era eso o bajar la calidad de los productos.

“Para nosotros era muy fácil importar de China, con tal de ofrecer un producto más barato, pero no nos sentíamos a gusto. Entonces, si queríamos mantener productos de buena calidad sin querer aumentar mucho el precio, ocupábamos un formato más pequeño”, explicó Diana.

Así sellaron la promesa de volver aún sin tener un día apartado en el calendario y pensando en el este de la ciudad como el próximo destino para la marca.

Un nuevo comienzo

Toda la mercadería que quedó la guardaron en un piso de un edificio josefino propiedad de una tía. Ahí tenían una especie de oficina en la que el teléfono sonaba con frecuencia: los clientes no querían buscar otras opciones.

“Llamaban para decirnos que querían un traje o llamaban compañías, porque también hacemos servicio de uniformes. Entonces, aunque no teníamos la tienda instalada como tal y nuestros sastres estaban dispersos, comenzamos otra vez”, contó Diana.

De esta manera, no pudieron postergar más la búsqueda de un local y en abril de este año inauguraron sus nuevas instalaciones, frente a Plaza Freses en Curridabat. Por su tamaño se acopla al formato pequeño que querían.

En la tienda ubicada en la Avenida Central tenían cerca de 31 colaboradores, ahora ese número no supera los 10. La firma invirtió $130.000 en el nuevo establecimiento.

Con la mudanza, se presentaron diversos retos para estas hermanas, que aún son apoyadas y asesoradas por su papá, José Luis Mainieri, de 68 años, quien por asuntos de salud se tuvo que alejar del negocio que le encargó su padre.

Diversificar el portafolio de servicios, consolidar nuevamente la marca y adaptarse a las nuevas tendencias comerciales, son algunos de los desafíos que están enfrentando para seguir vigentes en un mercado tico que ofrece cada vez más alternativas.

Respecto a la diversificación, las empresarias relataron que, antes de abandonar el local en San José, Mainieri Aronne era una sastrería y tienda en la que se vendían trajes y artículos complementarios como camisas, corbatas, sombreros, fajas y otros. También hacían arreglos a las prendas que se habían vendido.

Esa oferta se mantiene, sin embargo, ahora reciben ropa que no es de su marca, pero que requiere arreglos.

“Eso nos ha traído muchos beneficios porque la gente permanece en la tienda y así los atraemos hacia la marca”, destacó Diana.

De igual manera, incorporaron el servicio a domicilio, no solo para aquellos que necesiten un traje, sino también para las empresas que buscan uniformes.

La sastrería elaborada 100% por el personal de Mainieri Aronne usa telas importadas de España, Italia e Inglaterra. Las otras prendas que se importan vienen de diferentes países.

En cuanto a costos, se puede adquirir un traje desde los ¢138.000. Si se hace con telas importadas y bajo encargo, puede tener un precio de ¢380.000, dependiendo de la talla. En casos extraordinarios, la inversión podría llegar hasta los ¢2 millones.

La calidad se refleja en los traje, pues algunos tienen hasta “40 años”, recuerda Miriam, parafraseando algo que les decía su abuelo.

La empresa espera lanzar este mes su sitio web, en el que pondrán a disposición sus productos.

Para la compañía, estas medidas buscan simplificarles el proceso de compra a los consumidores que cada día tienen un mayor ritmo de vida, y así lograr un alto grado de satisfacción.

Bajo esa consigna, también tratan de hacer sentir a sus clientes como en casa cada vez que entran al local. “Nosotros hacemos cafecito y les llevamos pan, hablamos con ellos. El sábado pasado hubo gente que hasta se quedó hora y media”, relató Miriam.

Por su parte, Diana recalcó que no pretenden venderse como una tienda de lujo, en la que las personas sientan que se les cobra por entrar y en la que toda su oferta tiene precios excesivamente caros, sino que sientan un trato familiar... un ambiente cálido.

Otro aspecto fundamental para ellas es no caer en precios abusivos y evitar incluso políticas de descuento y ofertas, algo que les inculcó su abuelo.

“No se debe jugar con el cliente que hoy viene a comprar una camisa que le costó ¢43.000 y dentro de dos meses esa camisa está con un 40% de descuento. Creemos que eso no le da formalidad ni credibilidad al negocio. Preferimos manejar un margen aceptable”, manifestó Diana.

En medio de ese ambiente familiar y de transparencia, estas hermanas pretenden llevar a puerto seguro esta nueva etapa de la empresa, la cual esperan heredar algún día a sus hijos, aunque existe el temor de que los “artistas” que ellas admiran tanto ya no estén.

Diana puntualizó que la sastrería es un arte en vía de extinción porque cada vez son menos las generaciones que aprenden esa labor. “Imagínese que acá (en la tienda) el promedio de edad de nuestros sastres es de 50 años y los mejores pasan de los 75”.

Historia entre telas

La sastrería nació tras unirse dos italianos que provenían de Murano.

Octubre de 1943

Abre sus puertas la primera sucursal de Aronne Mainieri, que se ubicaba a unos metros del Diario Costa Rica.

Década de 1960

Cambió la ubicación y el nombre de la tienda a Mainieri Aronne, tras separarse los principales socios.

Junio de 2014

Cierran el local ubicado sobre la Avenida Central, que albergó a la marca desde la década de 1960.

Abril 2015

Inauguran el nuevo establecimiento de la tienda que se ubica al frente de Plaza Freses en Curridabat.

Fuente Mainieri Aronne.