La renovación del Hotel Salé costará unos $71 millones

Por: María Clara Vargas 17 febrero, 2014
El proyecto de reestructuración, modernización y restauración arquitectónica del Hotel Salé fue asignado en 2009 a Jean-François Bodin (Bodin & partners) y Stéphane Thouin, arquitecto jefe de monumentos históricos.
El proyecto de reestructuración, modernización y restauración arquitectónica del Hotel Salé fue asignado en 2009 a Jean-François Bodin (Bodin & partners) y Stéphane Thouin, arquitecto jefe de monumentos históricos.

El museo Picasso de París reabrirá sus puertas el 21 de junio tras varios años de renovación que permitieron duplicar el espacio de exposición en el palacio del siglo XVII que lo alberga, en el barrio histórico del Marais.

El museo inaugurado en 1985 había cerrado sus puertas en 2009.

Los últimos retoques de la obra avanzan a toda marcha. Pronto traerán la tierra para comenzar a plantar el nuevo jardín.

"Nuestro objetivo es abrir las puertas al público para el primer día del verano (boreal), el 21 de junio", explica la presidente del museo, Anne Baldassari.

La renovación del Hotel Salé, magnífica mansión barroca de piedra construida en 1659, costará unos $71 millones.

De ellos, $42 millones fueron recabados gracias a la exposición itinerante de las obras del artista español, que fueron exhibidas en otros museos del mundo.

El Hotel Salé estará enteramente dedicado a la presentación de la colección del museo (cuyo acervo incluye 5.000 obras de Picasso y la colección particular acumulada por el artista famoso) y a exposiciones temporales.

Para la reapertura, Baldassari prevé la exposición de unas 450 obras.

Al mudar la administración del museo, los depósitos y los talleres que ocupaban la parte superior del Hotel Salé, las obras permitieron duplicar la superficie inicial de exposición, a 3.800 metros cuadrados.

La renovación a cargo del arquitecto Jean-François Bodin, consistió además en agregar un amplio patio de entrada cubierto por una claraboya.

"Quisimos hacer algo muy sencillo pero muy bello, para convertir a este palacio del siglo XVII en un edificio compatible con la modernidad de Picasso", declara Baldassari.

El exterior del edificio técnico de cemento que albergará el espacio pedagógico y un auditorio será cubierto de plantas y se agregará un pequeño jardín cubista.

Se hicieron además las modificaciones necesarias para que las personas con discapacidad puedan acceder a todo el museo.

Baldassari muestra entusiasmada los nuevos espacios abiertos en los altillos, recién pintados de blanco y sostenidos por hermosas vigas de madera.

Las grandes salas de exposición fueron rediseñadas por Bodin "respetando el espíritu" de Roland Simounet, el arquitecto que había diseñado el museo hace un cuarto de siglo.

La seguridad también fue rediseñada para adaptar el museo a las necesidades actuales. "Tenemos cámaras de 360 grados por todas partes, sistemas de alarma y vidrios anti-robo. Hoy el museo Picasso se ha convertido en un búnker", asegura Baldassari.