Restaurantes, supermercados y otros detallistas buscan sustitutos pero la industria cuestiona el objetivo de fondo

Por: Jéssica I. Montero Soto 2 junio
 En la cadena Pizza Hut, la iniciativa usa el hashtag #pizzasinpajilla . El proceso de cambio comenzó con la sensibilización de los colaboradores, para asegurarse de que actúen a partir de su propio convencimiento.
En la cadena Pizza Hut, la iniciativa usa el hashtag #pizzasinpajilla . El proceso de cambio comenzó con la sensibilización de los colaboradores, para asegurarse de que actúen a partir de su propio convencimiento.

El reemplazo de productos plásticos desechables están tomando protagonismo en el sector detallista de Costa Rica.

Este año, supermercados, restaurantes y otros negocios similares han eliminado bolsas, pajillas, removedores y empaques temporales tradicionales y, en algunos casos, los han reemplazado con otros de materiales orgánicos o de fácil descomposición.

La manifestación más reciente del cambio es la eliminación o cambio de las pajillas plásticas en restaurantes. Establecimientos como La Guchería, en barrio Escalante; Yellow, en Alajuela y la cadena Pizza Hut ya no ofrecen este accesorio y la respuesta ha sido positiva.

Todos asumen la iniciativa como voluntaria y propia, y los cambios también coinciden con la utilización masiva del hashtag #sinpajillaporfavor que está ligado con la proyecto #Chaoplásticodesechable de la organización no gubernamental (ONG) MarViva. Este movimiento lleva ya dos años en redes sociales.

No obstante, la Asociación Costarricense de la industria del Plástico (Aciplast) ya mostró disconformidad con esta tendencia y asegura que el reemplazo se hace sin aplicar criterios científicos e ignora la huella y el impacto ambiental de otros materiales sustitutos, además del plástico.

Su molestia incrementó durante un foro de reciclaje organizado hace unas semanas por el Ministerio de Salud, cuando se enteraron de la “Estrategia nacional para sustituir el consumo de plásticos de un solo uso por alternativas renovables y compostables”, pues no fueron incluidos en la discusión de este plan.

El desarrollo de la estrategia es liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y los ministerios de Salud y Ambiente, con la colaboración de ONG’s.

Sin pajilla plástica

Entre febrero y marzo de este año, varios restaurantes de todo el país han anunciado su intención de eliminar la entrega de pajillas como práctica estandarizada.

Alejandra Maroto, gerenta de Recursos Humanos de Pizza Hut, afirma que desde febrero las bebidas se sirven sin pajilla en todos sus puntos de venta, pero antes pasaron una etapa de sensibilización con su personal.

Agregó que sí manejan el producto para el cliente que lo pida y que la respuesta ha sido positiva. Incluso, reportan casos de personas que llegan con sus pajillas de metal o bambú.

No obstante, su plan es eliminarlas de todo el inventario de los restaurantes.

“La mejor forma de medir el apoyo de nuestro cliente, es a través del consumo de este material. Antes de Pizza sin Pajilla, nuestro consumo mensual era de 400.000 pajillas, para un total anualizado de 4.800.000. Hoy nuestro consumo promedio se encuentra en 230.000”, comentó Maroto

María José Mora, directora de recursos humanos del restaurante Yellow, menciona la iniciativa arrancó el 2 de mayo. Al establecimiento se han acercado los proveedores de pajillas de bambú y están en conversaciones con proveedores de opciones biodegradables.

“La verdad, los clientes han respondido de manera muy positiva y han comprendido el esfuerzo. Hemos reducido más o menos en tres cuartas partes el consumo de pajillas”, afirmó.

En la cadena Spoon, el personal de atención en mesas empezó a sugerir a los clientes que eviten las pajillas, desde el 1 de mayo.

Clemencia Palomo, gerente general de Spoon, afirma que la respuesta ha sido positiva. El siguiente paso es valorar un producto de reemplazo.

“El análisis se realizó considerando que una proporción de la gente acepte la iniciativa y efectivamente esto genera un ahorro. Consideramos que eventualmente este ahorro nos ayudará a generar la compra de otro tipo de pajillas (papel, bambú, metal entre otras)”, confirmó.

En La Guchería, más bien ya hicieron un reemplazo total de plástico a bambú. Su proveedor es un artesano de Nicoya.

“La decisión tomada no fue por un tema de costos sino de de consciencia. El costo obviamente es mucho más elevado”, explica Alejandro Sánchez, administrador del restaurante.

Sector afectado

Si bien todos los restaurantes consultados atribuyen el cambio a un compromiso ambiental, Aciplast asegura que esa línea de acción tiene poco sustento científico.

Marco Luconi, presidente de la asociación, asegura que todo sustituto tiene impacto en el ambiente y, al eliminar los plásticos, no se elimina el problema, sino que se cambia el protagonista.

“Nosotros impulsamos el reciclaje para mitigar, porque se debe tener algo claro: no existe el impacto cero. Toda esa discusión hay que profundizarla y sustentarla científicamente, pero se están dejando llevar por pasiones ideológicas”, comentó.

El vocero de Aciplast asegura que las empresas de plástico están en monitoreo permanente de nuevas tecnologías y materiales para incorporar innovación y mayor sostenibilidad en sus procesos.

Con base en esas prácticas, afirma que ningún material reúne suficientes beneficios ambientales frente el plástico.

Luconi envió a EF un documento con los hallazgos de la empresa investigadora Trucost, según el cual el costo ambiental del plástico es 3,8 veces menor que el de los sustitutos disponibles.

“Aunque los materiales alternativos como el vidrio, el estaño, el aluminio y el papel son alternativas viables al plástico en muchas de sus aplicaciones para bienes de consumo, tienen mayores costos ambientales en las cantidades necesarias para reemplazar el plástico”, concluye el documento.

En estos costos, se valora el transporte, el almacenamiento, el volumen y similares.

Sobre las opciones provenientes de recursos renovables en lugar de derivados del petróleo, como las resinas PLA, Luconi objeta que la cantidad de terrenos necesarios para producir los materiales base es superior a la que está disponible en el país y en el mundo.

La molestia de la Aciplast se centra en la iniciativa impulsada por el PNUD y el Gobierno.

Por ejemplo, Luconi afirma que la composta no puede ser estrategia nacional pues el país no cuenta con las instalaciones mínimas para hacerla.

En la discusión sobre la estrategia participaron representantes de comercios detallistas y de autoridades locales y nacionales, pero no de la Aciplast, indicó Luconi.

Kifah Sasa, coordinador de Desarrollo Sostenible del PNUD, explicó que la iniciativa es un llamado a la acción voluntaria, y ofrece acompañamiento para municipalidades, instituciones autónomas y otras organizaciones similares que deseen tomar medidas.

La presentación de la estrategia, este lunes 5 de junio, incluye el lanzamiento de la página web www.zonalibredeplastico.org que, entre otras cosas, provee una lista de materiales para sustitución del plástico que se pueden adquirir en nuestro país.