El accidente de la nave galáctica SpaceShipTwo arroja una sombra sobre todo Virgin Group, que engloba más de 400 empresas en diversos sectores

Por: Agencia AFP 4 noviembre, 2014

El magnate británico Richard Branson supo abandonar negocios que no funcionaban, pero esta vez no puede renunciar así como así a su plan de llevar turistas al espacio por un accidente que amenaza a todo el imperio Virgin.

El accidente de la nave galáctica SpaceShipTwo en el que un piloto murió y el otro resultó gravemente herido arroja una sombra sobre todo el grupo de Branson, el Virgin Group, que engloba más de 400 empresas en diversos sectores, desde una compañía ferroviaria a una aerolínea, pasando por un banco o un operador de cable.

Cientos de celebridades, incluyendo a los actores Leonardo DiCaprio y Demi Moore, han adelantado los $250.000 de los primeros viajes espaciales y si los retiran, como Branson ha ofrecido, podría darse una reacción en cadena.

"Nadie desestima los riesgos que implican los viajes espaciales", dijo Branson. "Ir más allá de los límites del conocimiento y de nuestras posibilidades conlleva un riesgo inevitable".

El magnate de 64 años, un hombre de negocios atípico, tanto por su aspecto como por sus decisiones empresariales, quería formar parte del primer vuelo comercial al espacio, en cuatro meses, e hizo de ello una cuestión de honor, estiman los comentaristas.

Ahora se encuentra, en palabras del diario The Times, afrontando "que su pionera compañía de turismo espacial era un triunfo de las relaciones públicas asociado a una nave espacial no probada y potencialmente letal".

John Gapper, del Financial Times, dijo que Branson es a la vez "un aventurero osado y ansioso de publicidad" y un "empresario tozudo", y que fue "una tontería" haber mezclado todo eso en Virgin Galactic, la filial turistíco espacial.

Asimismo, le sugirió una vía de escape para Virgin Galactic: "recuperar parte de la inversión, centrándose en su plan para lanzar satélites y naves espaciales en lugar de arriesgados vuelos turísticos".

El biógrafo de Branson, Tom Bower, advirtió que la posición personal del magnate -tan indeleblemente mezclada con sus inversiones- está en la línea de fuego.

"Nadie desestima los riesgos que implican los viajes espaciales", dijo Richard Branson, fundador de Virgin Group.

"Branson yendo al espacio iba a ser el último gran vítor para el Superman de Virgin, confirmaría el genio de la marca Virgin y embellecería el mito de Branson, el superhéroe", escribió en el periódico Daily Mail.

"En lugar de la gloria mundial, Branson está luchando por la supervivencia. No sólo es su marca Virgin la que está en peligro, también lo está su reputación personal."

Branson se ha recuperado de otros reveses empresariales, como el de Virgin Megastores, su cadena de tiendas de discos, y el del refresco Virgin Cola.

Pero se granjeó la hostilidad de la prensa británica cuando se instaló en las Islas Vírgenes Británicas, un paraíso fiscal.

Tímido en persona y vacilante cuando habla, el disléxico Branson, casado en segundas nupcias y con dos hijos, ha construido un vasto imperio de negocios.

Tiene el título de caballero del reino, Sir, y es la vigesimotercera persona más rica del Reino Unido, según el Sunday Times, con una fortuna de 3.600 millones de libras ($5.800 millones).

Branson comenzó joven en los negocios, con el lanzamiento de una revista estudiantil cuando todavía iba a la escuela y la creación del sello discográfico Virgin Records a los 20 años.

Su gran éxito llegó con "Tubular Bells", un álbum instrumental de 1973 del músico de rock progresivo Mike Oldfield, que vendió millones de copias e hizo de Branson un hombre rico.

El sello discográfico se vendió en 1992, pero en ese momento Branson ya había entrado en la aviación, con la creación de Virgin Atlantic en 1984 y su transformación en la segunda aerolínea de Gran Bretaña por detrás de British Airways.

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