Química y tecnología se conjugan en su proyecto “Biomateriales poliméricos híbridos de origen natural”, por el que obtuvo el Premio Nacional de Tecnología 2012.

Por: Evelyn Granados Díaz 23 noviembre, 2013
Sergio Madrigal Carballo
Sergio Madrigal Carballo

Un mal olor sigue a Sergio Madrigal a donde quiera que va. No se sienta mal por él. Al contrario, el origen de ese mal olor está transformando al mundo.

El aroma poco agradable proviene de los desechos de camarón. De ellos Madrigal extrae la quitina para producir quitosano, un polímero alternativo de la celulosa. Se usa con éxito en medicinas, alimentos y productos agrícolas.

Desde sus inicios en la carrera de Química Industrial de la Universidad Nacional (UNA), los polímeros se convirtieron en su pasión, que empató con su deseo de proteger el medio ambiente.

Por eso se declara un activista de la “química verde”.

Al concluir su licenciatura en la UNA en el 2003, ya tenía lista con el apoyo del Laboratorio de Polímeros de esa institución, la tecnología para procesar el quitosano.

Uno de sus objetivos estaba cumplido: logró un producto barato y fácil de procesar, y que elimina un foco de contaminación.

Como no fue posible comercializarlo compartió su investigación para que otras escuelas de la Universidad buscaran usos para el biopolímero.

Desde ese momento y a la fecha, Madrigal se concentra en las aplicaciones en salud.

El científico asegura que el quitosano le ha abierto todas las puertas.

La primera en abrirse fue la de Laboratorios Stein que incorporó el quitosano a un enjuague bucal para combatir la gingivitis. Se logró que el producto tuviera mayor permanencia en la boca.

Otra puerta que se abrió y que le ha dado el pase a más oportunidades es la de la Universidad de Wisconsin Madison, donde es investigador asociado.

Junto con otros científicos, extrajo quitosano del arándano, que se introdujo a un medicamento para tratar infecciones en el tracto urinario. Como el proceso no se había utilizado nunca, lo patentaron y vendieron.

La ventaja de la tecnología de Madrigal es que el polímero se moldea de cualquier forma.

Por su capacidad para acelerar el proceso de cicatrización, una empresa estadounidense lo usa en las gazas que vende al ejército de Estados Unidos, para los kits de primeros auxilios que cada soldado lleva en sus misiones.

Recientemente Sergio Madrigal fue nombrado director del Centro Nacional de Innovaciones Biotecnológicas (Cenibiot).

Está muy entusiasmado pues ahora tendrá la oportunidad de abrir otras puertas, que siempre ha soñado derribar.

Su objetivo es que las universidades del país y otras entidades del ramo trabajen en conjunto para lograr un desarrollo integral de las investigaciones científicas y tecnológicas, aprovechable en Costa Rica, y también exportable.

En detalle

Formación: Licenciado en Química Industrial, UNA. Doctor en Química Física de la Universidad de Valencia.

Fecha de nacimiento: 24 de enero de 1978.

Trayectoria profesional: Se inició en el Laboratorio de Polímeros de la Universidad Nacional.