Arabella Salaverry y Steve Aronson

Por: Jéssica I. Montero Soto 16 noviembre, 2013

La tertulia da inicio con un repaso de los encuentros de cada uno con el teatro: Steve Aronson primero como actor colegial y después en Café Britt y Arabella Salaverry en su amado Colegio Castella hasta formar parte de los primeros ensayos de la Compañía Nacional de Teatro.

Ambos siguen de lleno en los quehaceres teatrales, él con su apuesta por Espressivo , una iniciativa comercial que incluye teatro, café y salas de alquiler, y ella con montajes de piezas clásicas y nuevas, que capturan a públicos de todas las edades.

Así conversaron sobre el teatro, sus encantos, sus posibilidades de ser un negocio rentable y las pasiones que ha movido desde miles de años atrás...

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Steve Aronson (SA): Es fascinante que en Costa Rica la gente puede gastar ¢5.000 en un combo, pero piensa que para teatro es mucho. Usted va a cualquier otro país del mundo y el buen teatro en vivo vale $20, $30, $40 y hasta $100, y la gente lo paga. La otra cosa es una tendencia positiva, una buena noticia: este lugar fue designado como teatro por los desarrolladores del centro comercial.

Arabella Salaverry (AS): Sería maravilloso que se replicara en todos los centros comerciales. Es ir creando un tipo de usuario con una mentalidad nueva, mucho más dinámica y más cercana a la cultura. Y lo importante es que se conjugue la capacidad empresarial, la visión y la sensibilidad...

SA: Pero las apuestas en los negocios son calculadas, claro, el contenido de Espressivo está muy bien definido, nosotros estamos buscando calidad de teatro. Pero del otro lado hay que ver una base económica: tenemos una sala que es apta para ser alquilada, para hacer eventos, y eso nos da un flujo de caja. Si no, un teatro es un espacio muerto durante buena parte del día. Tenemos muy buena conectividad aquí, y aparte hay un café restaurante. Pero esto era una visión total, porque del teatro puro no se vive.

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AS: ¡No se vive! Y justamente lo lamentable es que las entidades estatales se estén perdiendo la oportunidad de armar proyectos que sean más abarcadores. Yo pienso por ejemplo en el Fanal, es un espacio precioso para hacer un café maravilloso y mantenerlo activo. ¿Qué falta? La visión y, lamentablemente, la parte estatal no la tiene...

SA: No está hecho para esto...

AS : Pero si van a hacer teatro y van a tener una sala abierta, lo lógico sería que abran las opciones para eso que usted dice: mantenerla viva todo el tiempo.

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SA: Le voy a decir que yo acabo de estar en la conferencia de telecomunicaciones en el Inter y tranquilamente pudo haber sido en Fanal. Inclusive voy a reunirme con una señora de Washington que está pensando traer la convención anual de museología aquí a Costa Rica, y ahora que usted habla esto, le voy a sugerir que lo hagamos en Fanal.

AS: ¡Sí! Ahí hay un montón de espacios preciosos que están totalmente desaprovechados.

SA: ¡Qué interesante! Y le voy a decir una cosa del teatro como negocio, César Meléndez ha logrado crear su propio pequeña compañía teatral y está bien económicamente gracias a la provincia. Y esto es lo que nosotros hemos visto cuando sacamos obras a viajar. Es increíble la respuesta: tuvimos una versión viajera de Don Quijote , la llevamos a Cariari de Pococí y la vieron 800 personas, planeamos una función ¡y tuvimos que hacer dos!

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AS: El otro gran tema don Steve es el teatro de repertorio, que es importantísimo sacarle provecho a una obra. Ya sea llevándola de gira, cuando sea posible, o manteniéndola. Con el proyecto de Los árboles mueren de pie , por ejemplo, estuvimos ocho años atendiendo público estudiantil básicamente, pero era una maravilla, porque los chiquillos mandaban a sus papás al teatro, entonces era una experiencia lindísima. Así a la inversión se le saca provecho, porque se mantiene la misma escenografía, el trabajo de los técnicos se facilita y una serie de gastos se diluyen hasta incluso llegar a ser rentable. Yo estoy ahora con el miniproyecto del Romancero Gitano , que lo estoy presentando para estudiantes básicamente y ha sido exitoso en su pequeña medida. Lo estoy sacando del área metropolitana, a un público que no tiene acceso.

SA: Y están listos, ansiosos. Imagínese que en Cariari de Pococí reuniéramos 800 personas.

AS: Una maravilla, y esa gente ya quedó enganchada para seguir yendo. Y el otro gran tema es la calidad de las obras. Existe la creencia de que, para tener éxito, la oferta tiene que ser paupérrima a nivel de calidad literaria o dramatúrgica ¡y eso no es cierto! Recuerdo una vez que la Compañía Nacional de Teatro presentó de La importancia de llamarse Ernesto , la obra de Óscar Wilde...

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SA: ¿Ah sí? ¿está traducida al español? ¡ Wow ! ¡Qué complejo!

AS: Se pierde el juego en la traducción, pero fue muy interesante porque la Compañía dijo “30 funciones y nada más”, y nos dimos cuenta de que estábamos a sala llena, entonces les dijimos “bueno, ¿por qué no dejan la obra?” y accedieron a 10 funciones más, pero por nuestra cuenta. El teatro estuvo lleno todo el tiempo. Fuimos a cooperativa los actores, asumimos el riesgo de seguirla presentando y la gente estaba fascinada. Una obra de Óscar Wilde, de gran calidad, y nos damos cuenta de que no es cierto que la gente solo va a las cosas muy light . No es cierto eso.

SA: Y más en la Costa Rica de hoy, que hay que apostar por la calidad. En mi otra vida, de café, cuando la gente me dijo, “Ustedes son un muy buen café para Costa Rica”, era así, porque quiero que la gente me juzgue con estándares internacionales. Y eso es lo que tratamos de hacer en teatro. Ahí vuelve el problema que hablamos de los ¢5.000 o ¢6.000 de entrada, nosotros tenemos calidad pero no la valoramos. Pagamos por cosas que vienen del exterior, pero para libros o música, si es nacional está desvalorizado.

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AS: ¿Y entonces por qué hacer teatro? ¡Porque somos locos! (risas) ¿Y por qué hace teatro usted don Steve?

SA: Pregúntele a Sófocles y Aristóteles. El teatro ha sido parte del alma humana desde hace 2.500 años o más.

AS: Es algo impresionante. Es la necesidad de comunicarnos lo que nos lleva a estar metidos en este berenjenal, y con la esperanza de influir positivamente en la sociedad, creo que ahí también hay un tema de compromiso.

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SA: Y a mí que no soy artista ni actor, lo que me mueve es la gana de apoyar a gente como usted. El teatro es algo que forma parte de lo que somos como humanos. En la época de la digitalización, lo que aporta el teatro es exactamente lo opuesto: lo que es humano, porque en el mundo de las plataformas para libros virtuales, los impresos son algo buenísimo, hay toda una revolución en la publicación de libros, y con todo y la digitalización de videos, no hay nada que sustituya a una persona comunicando en vivo.

AS: Comparto su opinión de don Steve, las personas necesitan la emoción a través del contacto directo y de la energía que se transmite en un escenario. Y es tan increíble que, por ejemplo, el conflicto de Los árboles mueren de pie gira en torno a un telegrama que no llega, y de un teléfono que no funciona, y en esta época de la Internet, del chat y de la inmediatez, los muchachos lloraban en la platea con el conflicto que se presentaba. O sea, la comunicación a nivel sensible entre las personas definitivamente es algo que todos necesitamos.

SA: Mire, por ejemplo, este conversatorio no se pudo haber hecho en Facebook.

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Planes para 2014

Teatro Esspresivo prepara el montaje de La Casa de los Espíritus , con actores chilenos, estadouni- denses y costarricen- ses, para febrero de 2014. Arabella Salaverry prepara un montaje sobre el amor ante el paso de los años, que interpretará con su esposo, Leonardo Perucci.