Dueños apuestan a un mejor servicio y venta de accesorios para seguir en el mercado

Por: Evelyn Fernández Mora 30 noviembre, 2014
 Ericka Alvarado es una de las clientas frecuentes de Cinema Video Club. Ella considera que el local le brinda una oferta actualizada de películas, las cuales tienen una mejor calidad que desacargarlas en una computadora.
Ericka Alvarado es una de las clientas frecuentes de Cinema Video Club. Ella considera que el local le brinda una oferta actualizada de películas, las cuales tienen una mejor calidad que desacargarlas en una computadora.

Cinema Video Club existe hace 14 años y Armando Fallas lo ha logrado mantener a flote ante un mar lleno de piratas y de corrientes tecnológicas.

Este empresario se inició hace 22 años en este mercado; llegó a tener cuatro locales, pero ahora solo trabaja en uno, ubicado en Coronado de San José.

Y es que el oleaje de nuevas opciones por Internet ha golpeado fuerte a este negocio convencional que, aunque en menor cantidad, todavía se trabaja en el país.

 Videoclubes aplican diversas estrategias para mantenerse a flote
Videoclubes aplican diversas estrategias para mantenerse a flote

En los últimos dos años ha venido bajando el número de videoclubes que tributan, y actualmente hay un total de 362, según datos del Ministerio de Hacienda.

Sin embargo, esa cifra es tres veces menor que la que existía cuando Fallas abrió Cinema Video Club, según se registraba, en ese entonces, en la desaparecida Asociación Nacional de Propietarios de Clubes de Video.

Una cadena que no resistió a las adversidades fue la de videoclubes Hollywood, la cual tuvo hasta 20 puntos de venta en varias zonas del país.

Dicha empresa fue ejecutando un cierre paulatino de locales y hace alrededor de un año cerró el último, ubicado en San Pedro, de Montes de Oca.

Estrategias que sostienen

Uno de los retos para los empresarios que aún continúan en el negocio son los servicios de descarga de películas en línea que ofrecen firmas internacionales como Warner Bros, Netflix, Cuevana TV y Apple TV.

Se suma la enorme cantidad de títulos pirateados disponibles en la calle, la cual es un dolor de cabeza para quienes pagan patentes, locales, servicios básicos y personal.

Fallas externó que desde hace dos años siente un mayor impacto, ya que sus ingresos han bajado al menos un 30% desde el 2012.

En eso coincide Rónald Montoya, dueño de Videoclub Xpress,el cual opera desde hace 13 años en San Francisco de Dos Ríos.

Montoya aseguró que sus ventas han bajado al menos un 25% en ese mismo periodo.

Por eso, los mejores aliados de estos dos empresarios han sido diversificar la oferta, una mejor calidad y un excelente servicio al cliente, como estrategias para hacerle frente a los obstáculos.

“El negocio está muy duro, pero no tengo la opción de invertir en un canal como Netflix por ejemplo. Por eso, hay que seguir buscando la manera de sobrevivir y yo le apuesto mucho a un excelente servicio al cliente”, manifestó Fallas.

El también pintor acondicionó una sala especial en el local para que la gente pueda sentarse cómodamente a probar películas, además, su personal está capacitado para atender lo mejor posible a los clientes.

Ambos negociantes aseguran que mantienen una amplia oferta de alta calidad de películas de diversos géneros, desde existosos clásicos hasta los estrenos y cine alternativo.

No solo tener DVD, sino también Blu-ray (formato de disco óptico empleado para video de alta definición y con una capacidad de almacenamiento de datos de alta densidad) ha sido otro de sus aciertos.

Otra técnica aplicada por Montoya, y que le ha resultado muy aceptada por los consumidores, es el servicio exprés. También envía mensajes de texto a los afiliados que así lo deseen cuando llegan estrenos.

Ambos mantienen promociones, eliminaron el cobro por afiliación (los clientes tan solo deben presentar la cédula y llevarse una película) y también extendieron el tiempo de devolución.

Insertar otras líneas de productos en el mismo local para captar un poco más de ingresos también ha sido otro modo de diversificar.

Por ejemplo, Cinema Video Club tiene accesorios relacionados con el cine, muñecos de juguete, llaves malla, y algunos alimentos como chocolates y palomitas de maíz.

A futuro, Fallas visualiza, como una opción, invertir en máquinas dispensadoras de películas.

La idea de este sistema tecnológico lo ofrecen empresas como DVD Now, Smart DVD y Kiboo en Costa Rica. Estas compañías colocan máquinas dispensadoras en lugares estratégicos como supermercados, tiendas y gimnasios para que el cliente seleccione y cancele con tarjeta de crédito.

Pese a que algunos videoclubes como estos siguen vivos, los dueños son conscientes de que deben seguir buscando otras opciones de diversificación o inclusive de negocio, ya que el sector ha perdido mucha fuerza.