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Administrando, pero con felicidad

La empresa PXS ofrece la opción de certificar  personas,  profesionales y  líderes de calidad mundial 


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Primero se mide, luego se corrige, y al final se consigue, no solo la mejora del proceso productivo, sino un cambio más profundo: se creó un líder y además uno feliz.

Hoy, cerca de 150 profesionales en el país recibieron de parte de la firma PXS (Perform Excelence Solution) su certificado internacional Six Sigma Black Belt, certificación que los acredita a nivel global como personas líderes capaces de resolver problemas en grandes organizaciones productivas, sin recurrir a más presupuesto, ni a más plazas, ni más horas extra, ni más controles.

Ese es el trabajo de Edwin Garro, fundador y dueño de PXS, empresa costarricense, con siete años de operar, que se dedica a conocer mejores prácticas a nivel mundial de mejora continua e innovación, para luego certificar personas con sellos como el Certified Quality Engineer (CQE) –que se otorga a ingenieros–, el Certified Six Sigma Black Belt (CSSBB) –ofrecido a personas en puestos de gerencia de grandes organizaciones con más de 100 empleados– y el Green Belt (CSSGB) –que se da a líderes organizaciones más reducidas–, entre otros.

¿Estas certificaciones internacionales a personas no se trata de una moda pasajera?

Eso se pensaba y era hace años toda una discusión, pero ya pasaron 25 años y se superaron con creces los siete años que duran las modas en los ámbitos de la administración.

“El CQE nació en 1968 y, a la fecha, hay 70.000 ingenieros certificados, además hoy ya es un requisito para trabajar en procesos de calidad en organizaciones transnacionales”.

¿Hay mercado en el país?

Sí, es increíble, en nuestros países, en general, no se mide nada, y medir es importante para saber dónde estoy y qué falta. Así que estamos enseñándole a las empresas a medir.

“La contabilidad financiera no es suficiente, hay que ver procesos, desperdicios, variación, la salud del cliente..., una empresa sana, lo es cuando tiene clientes, empleados y dueños contentos.

“A veces hay desbalances, y para mantener a los dueños contentos, tienen empleados frustrados, pero cuando los tres están bien, empieza a existir una verdadera administración, y eso se logra con datos, yo lo llamo el ‘Riteve empresarial’”.

¿Cuando nació la empresa?

Hace 11 años inicié con la CQE (el certificado para ingenieros), cuando una amiga, que es gerente de calidad de una firma internacional en el país, me llama porque le exigían la certificación y me pidió ayuda.

“Hicimos un grupo de 10 personas y todos nos certificamos. De ahí, otros como Intel, Hospira, Panduit y Conducen también pidieron ayuda, así que tuve que cambiar el resto de actividades, y hace siete años nació PXS, con el objetivo de formalizar esa oferta.

¿A qué se debe el interés ?

Es una oportunidad de entrenamiento de clase mundial sin mandar la gente a Estados Unidos.

“Las empresas lo ofrecen como un beneficio al empleado, al darle una certificación, le formalizan una carrera en el área de calidad y mejora continua.

“Queremos certificar a Centroamérica pero a precios centroamericanos”.

¿Cuánto cuesta?

Por ejemplo, un Six Sigma Black Belt puede costar $17.000 en Estados Unidos, aquí lo damos por $2.000 y el Green Belt cuesta $1.100.

¿Qué le dice a un empleador el hecho de que un empleado cuente con un Black Belt?

Que tiene capacidad demostrada para resolver problemas en la empresa y liderar la solución.

“Hoy, hay cerca de 200 personas certificadas en Black Belt y las empresas de reclutamiento me llaman para buscarlos pero no se consiguen fácilmente”.

¿ Qué es la cultura Six Sigma?

Te lleva a obtener solo 3,4 defectos por millón, y eso se logra sin desperdicio y de forma medible.

¿Cómo certifica la innovación?

Cuando hay un problema y este se detecta a través de todo un análisis de procesos, la solución suele ser la misma, una solución arroz con pollo.

“Así que creamos cinco solucione prohibidas: más gente, más plata, horas extra, sistemas informáticos y más controles. Estudiamos lo que hay en el mundo formal sobre metodologías de información y las encontramos.

“Nos certificamos en pensamiento lateral y creamos hace año y medio el programa Facilitador de Innovación, el cual lo han llevado HP, Panduit, el ICE, Embasa y EPA.

“Hay mucha gente confundida con el tema de la innovación porque se dice que el futuro es la innovación pero innovación como teoría es inmadura, no está donde sí está la mejora continua; lo vamos comprendiendo”.

¿Cuál ha sido la inversión?

Esto es un negocio de “jupa”, la inversión es conocimiento, lo que hacemos es transmitir conocimiento.

“Primero vemos qué pasa en el mundo, cuáles metodologías se usan, cuáles dan resultado, aprendemos de las prácticas de, por ejemplo, Toyota y General Electric, firmas que consideramos templos de la mejora continua. Apple y Samsung son los templos de la innovación. Seguimos prácticas, las aprendemos, las utilizamos, nos certificamos (si hay opciones) y las enseñamos, es un proceso que dura como tres años.

“Además, hay un equipo de 10 personas, cinco de planta y cinco de tiempos parciales, que son básicamente los capacitadores”.

Obstáculos superados...

La tramitología (sic) es mucha, pero si hay una buena idea, no hay trámite que te detenga.

¿Cuáles son los tips para los nuevos empresarios?

Lo primero es tener valores de acero, nada puede estar por encima de eso.

“Acostumbrarse a fallar pero también a aprender de las caídas, hay que fallar gloriosamente; 9 de cada 10 empresas fallece en los primeros dos años, así que si eso pasa, es normal.

“Una empresa es un grupo de personas más que cualquier otra cosa. Más que los activos, los chunches, las cuentas por pagar; más que todo, la empresa es el grupo de personas y a ellos hay que embarcarlos en la visión.

“Todo el tiempo hay que comunicar la visión, no hay manera de sobrecomunicar la visión, es imposible.

“Lo último es que no hay recetas y sí mucho trabajo”.