Opinión


El crecimiento impulsado por los insumos es costoso, perjudicial para el medio ambiente y, en última instancia, insostenible. Si la productividad sigue estancada, la región corre el riesgo de perder competitividad.


El opuesto del poder no es la ética ni la integridad: es la impotencia para influir. Las organizaciones no se transforman con decretos, sino cuando sus líderes comprenden las dinámicas reales de poder y deciden intervenir sobre ellas con inteligencia.