ENFOQUES

Buen negocio


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El establecimiento de una alianza entre Johnny Araya y Antonio Álvarez deja buenas ganancias para ambos.

Araya muestra que suma fuerzas, cuando integra al exdiputado a su campaña, al mismo tiempo que logra el retorno al PLN de su tío Luis Alberto Monge.

Álvarez abandona el sótano de la clasificación y pasa a ocupar una posición protagónica en la precampaña, un precandidato al borde del abismo resucita. Por otra parte, la oferta de una diputación le augura una vida política adicional, manteniéndose en la arena y evitando la muerte electoral ante un probable escuálido resultado en la convención de abril.

El primer perdedor en este escenario es Figueres, quien intentó un retiro de Araya en su favor, cosa a la que este se negó a la vez que “quemó” la candidatura de José María al explicitar sus ambiciones presidenciales. Con un apoyo por debajo del 20%, el hijo de don Pepe puede aspirar a una cuota diputadil, pero sus probabilidades de éxito son bajas.

El otro gran perdedor con este buen negocio es Rodrigo Arias, quien ve aglutinarse las fuerzas antiaristas en torno a su principal rival, dejándolo frente a la alternativa de movilizar otras fuerzas no liberacionistas en el proceso convencional. El 22% que le señala CID-Gallup en su más reciente encuesta no constituye un buen augurio, aunque en otras mediciones más lejanas, la competencia con Araya sea más ajustada.

Berrocal, con raquíticos resultados en los sondeos, está condenado al abandono del juego; a pesar del impacto mediático de sus comentados anuncios; sin embargo, esos no trascienden el terreno del shock y no provocan adhesión política.

Una ganadora adicional de esta buena negociación es la presidenta Chinchilla, conforme arranque el proceso electoral las luces del teatro mediático tenderán a apartarse de ella y se enfocarán en los contendientes del 2014. Doña Laura gozará de un respiro que podrá aprovechar para empujar su obra de gobierno.

Sostenbilidad y financiamiento