OPINIÓN

Editorial: Desaliento empresarial


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Publicamos en esta edición los resultados de la novena encuesta Barómetro de Empresas, elaborado por Deloitte-Costa Rica con base en datos recientes (octubre-noviembre de 2014) obtenidos de los altos ejecutivos de las 137 empresas más importantes que operan en el país.

El objetivo de este estudio es lograr una radiografía de la realidad económica, tal cual la perciben los empresarios, recopilar expectativas y tendencias, y obtener una visión general de la situación económica. Los resultados son muy preocupantes.

Los empresarios encuestados ven un deterioro de la economía en comparación con lo que percibían hace solo seis meses, así como en el clima de inversión. Además, la percepción de que la situación económica del país estará peor el año entrante aumentó en 20 puntos porcentuales, sobrepasando el 45%.

Lo más grave es que, a diferencia de lo que sucedía en el pasado, la percepción del deterioro de las variables macroeconómicas ahora viene aparejada con la de las propias empresas, al apuntar “un panorama con dificultades en aumento y muchos riesgos” y triplicarse el porcentaje de quienes esperan peores condiciones. Para rematar, una gran mayoría de los consultados (45,2%) desaprueba la labor del Gobierno, juicio que es particularmente severo en relación con las acciones para la reducción del desempleo y la pobreza, y para hacer crecer la economía.

Lamentablemente, hay razones objetivas para esa percepción: la insistencia en un presupuesto dispendioso y un Gobierno que ha mostrado menosprecio por la disciplina fiscal; contradicciones notorias en la agenda energética, al establecerse una comisión para atender el problema de los altos costos de la electricidad al tiempo que el ministro de la Presidencia pide archivar el proyecto de Contingencia Eléctrica; indecisión y ausencia de una estrategia clara en relación con la reforma tributaria, tan desdeñada en campaña; ambivalencia y hasta ligereza en cuanto al levantamiento del veto a la reforma procesal laboral para complacer a los sindicatos y aliados del Frente Amplio; cantos de sirena invocando un añejo y nocivo proteccionismo agrícola y reviviendo el CNP, entre otras.

En suma, los reiterados mensajes negativos provenientes de las autoridades del Gobierno no han contribuido a generar la confianza y seguridad que se requieren para incentivar mayor inversión y más producción, a pesar de las buenas noticias externas sobre el desempeño de la economía de los Estados Unidos y de la importante reducción en los precios del petróleo.

Esta encuesta debe servir como un llamado de atención para que el Gobierno rectifique a tiempo, empiece a enviar los mensajes correctos y fije un rumbo claro. Sin la confianza empresarial, no habrá suficiente inversión ni se generarán los puestos de trabajo necesarios para evitar un deterioro de los niveles de pobreza y de desigualdad que tanto preocupan a los costarricenses.

No dudamos de las buenas intenciones de las autoridades –todos los gobiernos las tienen–, pero es hora de pasar de los gestos y simbolismos, siempre importantes en política, a la toma de decisiones difíciles de la mano de los actores más sensatos, y a acciones concretas que demuestren que sí se tiene un entendimiento cabal de los problemas más apremiantes del país y, sobre todo, de las soluciones y las alianzas que hay que forjar para lograrlas.

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