Columna Enfoques: Estamos a tiempo, pero...


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La noticia: graduados de la carrera de derecho de universidades de California, en los Estados Unidos, han demandado a estos centros de estudio debido a que no encuentran empleo y consideran que fueron estafados con publicidad engañosa.

En Costa Rica ya se da esta situación, pero sin las demandas en los respectivos estrados judiciales.

Docenas de universidades públicas y privadas forman jóvenes para carreras sin futuro ni proyección.

Y, lo que es peor, hay escasez en carreras y temas importantes para nuestro desarrollo futuro.

Escasean los ingenieros y técnicos en áreas de gran proyección.

Al mismo tiempo, sobran profesionales en carreras que, si bien no están completamente obsoletas, sí están sobreabastecidas y ofrecen baja empleabilidad y pocas oportunidades de prosperar en el futuro.

Es urgente –cada día más– reposicionar la educación técnica en coordinación con la Coalición Costarricense de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde) y con las cámaras empresariales.

Es importante enfocarla hacia la formación de técnicos profesionales en temas con proyección al futuro.

La educación técnica debe convertirse en un instrumento de progreso social, de proyección productiva, de acceso al emprendedurismo y –esto es vital– de atracción de inversiones.

Esto hay que hacerlo hoy, antes de que se profundice el desempleo y la frustración de muchos jóvenes con títulos universitarios que no los llevarán a ninguna parte.

Este es un modelo probado en partes de Europa y Asia; un modelo que volvería a poner la educación superior costarricense –universitaria y técnica– en la vanguardia de la región y nos permitiría recuperar la capacidad de convertir la prosperidad económica en progreso social, competitividad y sostenibilidad.

Aún estamos a tiempo de dar este salto, pero hay que actuar ya.

Sostenbilidad y financiamiento