Columna Contrapunto: Las alas y el ancla

Comentario al editorial: Mirar el futuro. Edición 1014

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Durante 20 años de ejemplar labor, El Financiero ha elevado su mirada para detectar horizontes, proyectarse al futuro y señalar caminos. A la vez, ha asentado esta búsqueda sobre los cánones de un periodismo abierto a la realidad, conocedor de los instrumentos para explorarla y respetuoso de normas éticas y profesionales.

Sus divisas han sido las alas de las mejores aspiraciones y el ancla de los sólidos valores. El análisis de tendencias en esta misma edición confirma mi juicio. Lo formulo desde la cercanía afectiva de la paternidad compartida, pero, también, desde el distanciamiento racional de lector crítico.

Con gran capacidad para indagar en problemas, auscultar desafíos, identificar oportunidades y sugerir cómo potenciarlas, El Financiero ha acompañado sus acertados diagnósticos con sólidas propuestas. Están, como ejemplos, su más antiguo y más reciente editorial. A ambos los conecta un complejo arco, en el que podemos detectar carencias e injustificadas parálisis.

Hoy –como antes– debemos avanzar de un Estado atrofiado, desarticulado y consumido por el corto plazo, a otro ágil, eficaz, integrado y concentrado en sus aportes estratégicos. Esta ruta pasa por cambios profundos en el desempeño de los actores políticos sociales.

Se impone, además, interactuar más proactivamente con un entorno en constante movimiento. Vivimos una realidad líquida, en flujo incesante. Frente a ella, gobernantes y empresarios; trabajadores y profesionales; académicos y estudiantes, no tenemos otra opción que atar nuestras barcas a las corrientes más visionarias para avanzar.

Así lo ha hecho El Financiero por 20 años. Así debemos hacerlo todos en los que siguen.

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