CONTRA PUNTO

Columna Contrapunto: Educación para el desarrollo

Comentario sobre el editorial anterior: Megalaboratorio. Edición 977

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El editorial discute la interesante decisión de Intel para establecer en el país su laboratorio de prueba y validación de prototipos. Este requiere la preparación de 700 ingenieros y otros expertos muy especializados. Las pruebas que se realizarán en este laboratorio se ajustan a ciertos protocolos, pero de seguro su ejecución requerirá de una actitud y formación científica más avanzada, que lo normal para el caso de laboratorios de control de calidad de productos terminados.

El editorial señala el apoyo que el TEC ha dado a iniciativas de interés conjunto del sector productivo y del Estado costarricense y critica abiertamente la ausencia de las otras universidades estatales. Sobre este juicio, no tengo argumentación que manifestar.

El origen de este asunto está más allá de la posición ideológica de las universidades según el concepto utilizado de autonomía y reside, al menos en Costa Rica, en la inconveniente creencia que iguala el gasto de recursos monetarios institucionales con la noción de ejecución de investigación científica o tecnológica. Entre más cara y espectacular se presenta una iniciativa científico-tecnológica, mejor se califica en el imaginario nacional.

Esta idea errónea es más significativa que el grado de respuesta que den la UCR, UNA, UNED y ya veremos el caso de UNT, no solo al estudio de asuntos que requieren investigación y desarrollo, sino al aspecto curricular que permita mejor coherencia entre la actividad universitaria y las necesidades del país, puesto que la enseñanza eficaz debe estar unida a la investigación.

El país debe desarrollar mejores índices de calificación de impacto propuesto y alcanzado para educación e investigación.

Sostenbilidad y financiamiento