Editorial ¿Cuál es la ruta fiscal?


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La semana anterior el Gobierno de la República presentó ante la Asamblea Legislativa los proyectos de ley del impuesto al valor agregado (IVA) e impuesto a la renta, con el propósito de incrementar los ingresos fiscales y reducir el déficit de las finanzas del Gobierno Central.

En los editoriales de este semanario económico hemos insistido reiteradamente en la urgencia de lograr una reducción del déficit fiscal con el objetivo de lograr la sostenibilidad de las finanzas públicas y el cumplimiento de objetivos públicos.

Tenemos muy claro que el alto déficit fiscal y el aumento galopante de la deuda pública constituyen un fuerte peligro para la estabilidad, el crecimiento y la equidad de la economía costarricense.

Sin embargo, no podemos estar de acuerdo con la ruta escogida por la administración Solís Rivera de reducir el déficit fiscal vía un incremento de los impuestos, sin asumir un compromiso serio y responsable en materia del gasto.

Quisiéramos que el Gobierno encare los viejos problemas del gasto público: el sistema de las remuneraciones, los sistemas de pensiones a cargo del Presupuesto Nacional (incluido el Régimen de Pensiones del Poder Judicial), la duplicidad de instituciones, la falta de rendición de cuentas y la existencia de instituciones que en honor a la verdad no le aportan valor a la ciudadanía desde hace muchos años.

Al presidente Luis Guillermo Solís solo le estamos pidiendo el cumplimiento de lo prometido durante la pasada campaña electoral, cuando ante los electores se comprometió a no aumentar los impuestos, poner orden en el gasto público y mejorar la recaudación tributaria durante los dos primeros años de su mandato. Promesas evidentemente incumplidas.

El ministro de Hacienda, Helio Fallas, se ha mostrado reacio a la reducción del gasto como un ingrediente en la reducción del déficit fiscal, tanto que cuando se le ha planteado el tema, responde con un “que me digan qué recortamos” (por ejemplo, La Nación , p 17-A, del 11 de agosto del 2015). Al titular de esa cartera hay que decirle que si se tuviera un plan de gobierno con prioridades claras, no tendría por qué estar preguntando al respecto.

El incumplimiento de las promesas electorales de por sí es un hecho grave en el sistema democrático del país. Pero, adicionalmente, la ruta escogida por el Poder Ejecutivo para intentar resolver el cada vez mayor faltante en las finanzas públicas no promete alcanzar los resultados esperados por la Administración.

Diversos grupos sociales y políticos, incluidas las fracciones parlamentarias de la oposición, están en contra de la estrategia del aumento de los impuestos, precisamente porque no está acompañada de una reducción contundente del gasto.

El panorama anterior hace que los proyectos tributarios del Gobierno lleguen a la Asamblea Legislativa sin el músculo suficiente para el complicado pulso que les aguarda en este Poder de la República. Sí, arriban a ese puerto con pocas probabilidades de éxito.

En estas circunstancias nos preguntamos cuál es la estrategia política del Poder Ejecutivo para procurar resolver el problema fiscal. ¿Cuál es la ruta fiscal? El futuro del país demanda una respuesta seria.

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