Columna Contrapunto: Sobre el influjo de capitales extranjeros

No nos engañemos, el tema es fiscal. Edición 904

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En el editorial de la semana pasada El Financiero “No nos engañemos, el tema es fiscal”, acertadamente se destaca la corrección en el desbalance fiscal como un elemento clave ante los dilemas de política económica que presenta el reciente influjo de capitales.

El capital externo es un socio importante en el desarrollo, sobre todo dada la fuerte demanda del Gobierno por recursos domésticos para financiar su déficit. Empero, en los últimos meses, la marejada de influjos que hemos experimentado, motivada en parte por el dinamismo económico y el retorno del país a los mercados soberanos internacionales, ha constituido un reto para la política monetaria y cambiaria.

Por ello, las autoridades han decidido complementar una política de reducción de tasas de interés con un proyecto de ley que amplíe las facultades del Ejecutivo y del Banco Central, para desincentivar influjos de capital que potencialmente desestabilizantes.

Ciertamente, un ajuste fiscal haría mucho más fácil suavizar el influjo de capitales actual. Pero los beneficios de un ajuste fiscal abarcan mucho más. Al ritmo de endeudamiento actual, la carga de intereses aumentará rápidamente y constituirá un enorme lastre al crecimiento en pocos años.

El país ha hecho esfuerzos para mejorar la administración tributaria, contener el gasto y reducir los costos de financiamiento. Sin embargo, resta por hacer una consolidación fiscal cercana al 2,5% del PIB para estabilizar la deuda. La discusión y posterior convergencia de una estrategia basada en la reducción de gastos y el alza en los ingresos fiscales, no deben retrasarse más.

El proceso electoral ofrece una oportunidad para que busquemos una solución comprensiva y balanceada.

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