Editorial: El panorama de Obama


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L a próxima visita del presidente Barack Obama al país se da en medio de complejidades importantes en la economía y la política interna de Estados Unidos, así como dudas por lo relegada que ha estado Latinoamérica en las prioridades de Washington.

En cuanto al tema económico, el informe gráfico contenido en esta edición muestra una economía estadounidense que se recupera de la crisis, pero a un ritmo lento y con señales mixtas. En marzo pasado, la tasa de desempleo bajó ligeramente a 7,6% pero se crearon solo 88.000 nuevos puestos de trabajo, una cifra decepcionante y muy inferior al crecimiento de los meses anteriores.

El sector inmobiliario, muy golpeado por la crisis, empieza a ganar impulso. En marzo, la construcción de nuevas viviendas alcanzó cifras que no se veían desde el 2008. Sin embargo, otros factores como los precios promedio de las casas usadas todavía muestran inestabilidad.

El consumo se ha reactivado, como lo muestra el crecimiento sostenido de las exportaciones e importaciones desde el 2009 y el incremento en las ventas minoristas, pero la confianza del consumidor aún no es sólida.

Las inversiones en actividades productivas son mayores, pero el ritmo de crecimiento de esa inversión no parece suficiente para impulsar una reactivación más acentuada del mercado laboral, pese al sostenido incremento en las ganancias corporativas desde el 2008.

Una nota positiva es que los mercados accionarios se han mantenido al alza a lo largo del 2012 y lo que va del 2013, como lo muestra el índice Dow Jones, que ha superado con creces los niveles registrados antes de la crisis.

Un lunar importante es la deuda y el déficit crecientes del Gobierno Federal, tema que ha motivado un pulso constante entre Obama y los republicanos, que se repetirá pronto por la necesidad de revisar el límite a la deuda que fija el Congreso, que ya supera los 16 billones de dólares. El pulso se origina en los planes de la administración Obama de aumentar impuestos como medio de reducir el déficit, mientras la oposición republicana aboga por fuertes recortes en los gastos.

Obama enfrenta también retos importantes en el ámbito político, en temas como la reforma sobre control de armas, la reforma migratoria y la aplicación de los cambios ya aprobados en materia de salud, que siguen enfrentando la oposición de sectores influyentes.

En medio de este complejo panorama interno, con respecto a Latinoamérica, la administración Obama es criticada por falta de estrategias claras y por darle muy poca prioridad a la región, lo cual ha sido notorio en el caso de Centroamérica. En este sentido, un nuevo secretario de estado (John Kerry) y la reunión de Obama en San José con los mandatarios del Sistema de Integración Centroamericana podría ser una buena oportunidad para relanzar la relación y abrir vías de mayor apoyo y cooperación.

Centroamérica requiere más apoyo y más recursos de Estados Unidos para el combate contra la delincuencia organizada y el narcotráfico, así como revisar las herramientas que se han venido utilizando en esas áreas, que no han sido lo exitosas que se esperaba. Este tema ya se lo habían planteado a Obama los líderes latinoamericanos en la Cumbre de las Américas, en abril del 2012.

También la reunión debería servir para darle un renovado impulso a la expansión y facilitación del comercio, lo que iría en el interés tanto de Estados Unidos como de los países de Centroamérica.

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