Editorial: ¿Firmeza ante la inflación?


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E l Banco Central de Costa Rica envió un claro mensaje de firmeza en el combate de la inflación al anunciar la semana pasada la revisión de su Programa Macroeconómico. La entidad emisora se comprometió a mantener la inflación en un rango que va del 3% al 5% anual en el 2014 y el 2015. Sin embargo, el panorama fiscal establece un interrogante a los esfuerzos del Banco Central.

El Banco Central tiene instrumentos para afectar la tendencia de mediano plazo de la inflación, pero los factores ajenos al control monetario pueden alterar el crecimiento del índice de precios en el corto plazo. Por ejemplo, las fijaciones oficiales de precios de los servicios públicos pueden incrementar el nivel y la volatilidad de la evolución del Índice de Precios del Consumidor (IPC).

A pesar de lo anterior, es importante que el Banco Central se mantenga firme en la consecución de un bajo nivel inflacionario. La credibilidad del Banco Central, más que en logro de las metas, está en los esfuerzos claros y firmes de usar la política monetaria para contener la inflación.

El Banco Central en forma acertada no se dejó seducir por los cantos de sirena que lo instaban a moderar la política monetaria para reducir el nivel de desempleo. No dudamos de que este es un objetivo de la mayor importancia. Sin embargo, el Banco Central no tiene instrumentos capaces de incidir en forma importante en el crecimiento de la producción y del empleo en el mediano plazo.

El objetivo de impulsar la producción, la inversión y el empleo hay que hacerlo por el camino correcto y por medio de las instituciones públicas existentes y especializadas. Se trata de aumentar la productividad, la innovación tecnológica y la capacidad de la fuerza de trabajo. El Gobierno –y no el Banco Central– deben lanzar una agenda para construir y recomponer la infraestructura pública y para mejorar el ambiente de inversión de las empresas, tanto de las pequeñas, como de las grandes. Nada de esto se resuelve por medio de la “máquina de hacer dinero”.

La revisión del Programa Macroeconómico nos comunica oficialmente una mala noticia: el Gobierno Central no hará nada por reducir el déficit fiscal 2015 y que más bien agravará el problema fiscal. La nueva versión del Programa Macroeconómico indica que el déficit del Gobierno Central en 2014 será del 6% del PIB, y aumenta la proyección del 2015 del 6,4% al 6,6%.

La noticia del agravamiento de la situación fiscal para el 2015 que nos trae la revisión del Plan Macroeconómico del Banco Central se confirma con el anuncio del aumento de salarios que el Gobierno Central otorgará a sus empleados en el segundo semestre de este año. Este aumento estará en un rango del 4% y 5,14%, tendrá un costo fiscal cercano a los ¢110.000 millones en términos anuales.

Los hechos anteriores nos llevan a señalar varias cosas. Primero, el Banco Central conduce la política monetaria con claridad y envía las señales correctas. Segundo, el Gobierno envía señales muy preocupantes en materia fiscal. Por un lado, el Ministro de Hacienda tiene una retórica que ofrece reducir el déficit con medidas poco precisas y, por otro, los hechos muestran que el Gobierno no tiene una firme intención de sostener una sana política fiscal.

En conclusión, la firmeza anunciada del Banco Central en su lucha contra la inflación resulta debilitada por la falta de firmeza de la política fiscal.

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