Editorial: Reclamo y reto empresarial


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El señor Guillermo Alonso Guzmán, presidente de la Corporación Auto Mercado, fue designado por El Financiero Empresario del Año 2016, en una ceremonia realizada el pasado 28 de noviembre en el Hotel Real Intercontinental.

Se trata de vigésima primera ocasión en que este periódico especializado en negocios, finanzas, tecnología, economía y gerencia otorga este galardón que fue entregado por primera vez en diciembre de 1996 y que nació con el objetivo de reconocer a líderes, emprendedores, innovadores, amigos de los cambios y los desafíos, pero sobre todo a quienes se guían por altos valores éticos.

El empresario distinguido este año dirige la cadena de supermercados –un total de 19 en la actualidad– líder en calidad, variedad y servicio. Se le reconoce la expansión que ha tenido en los últimos años. Solo en este 2016, la corporación abrió tres nuevos supermercados en Santa Ana, Plaza Bratsi y Santo Domingo de Heredia.

Además, este hombre de negocios destaca por la expansión de su marca de conveniencia Vindi –con 14 establecimientos–, que ya anunció la apertura de seis nuevos locales entre lo que resta del presente año y el 2017, con una inversión de $1,5 millones. Hablamos de una compañía costarricense con 56 años de trayectoria y que le brinda trabajo a 3.200 colaboradores.

Alonso aprovechó la ceremonia de premiación para expresar, con vehemencia, un reclamo al sector público y lanzarle un reto al empresariado costarricense.

“La empresa privada es la única que puede disminuir el desempleo en este país y está sola. No hay ningún estímulo para ayudar a formar nuevas empresas o empresarios y estimular a los existentes. Todo lo contrario, más bien todos los días surgen nuevos obstáculos, más trámites, más reglamentos, acciones o nuevas leyes absurdas que impiden la formación de nuevas empresas, limitan el crecimiento de las actuales, aumentan los costos y producen frustración al nuevo emprendedor”.

Las ediciones de El Financiero , que con esta suman 1.105 en total –desde el 13 de marzo de 1995– abundan en casos concretos sobre este problema que, como muchos otros en Costa Rica, ya tienen canas y caminan con bastón. La alusión a los ancianos –ciudadanos que han realizado importantes aportes al desarrollo de Costa Rica– no es ofensiva; lo que ofende es la incapacidad y desidia de múltiples gobiernos para allanar la ruta hacia una mayor prosperidad para los costarricenses.

En cuanto al desafío a sus colegas del sector privado, fue igual de contundente: “Los empresarios, por varias razones, hemos dejado solos a nuestros gobernantes, no les hemos ayudado, me parece que es hora de involucrarnos, de una u otra manera, a ayudar en la gestión pública (...). Es mucho lo que podemos aportar. Es la única manera de que las cosas puedan cambiar, de lo contrario, el país quedará en manos de las personas menos idóneas para la gestión pública.

“Este foro es propicio para instar, al sector empresarial costarricense, a que participe en la gestión pública, para corregir lo que está mal y proponer o gestionar soluciones a los problemas que aquejan a este país. No nos fijemos en el color político del gobernante de turno, sea cual sea, hay que involucrarse. El futuro está en gran parte en nuestras manos”, concluyó.

Tales palabras nos llevaron a recordar las que pronunció, ocho años atrás, el Empresario del Año 2008, Eduardo Villafranca Sargent: “En el mundo hay suficiente riqueza para que todos vivan bien. Las empresas deben hacer alianzas con los gobiernos, pero deben ser todas”.

El Financiero no puede menos que aplaudir y sumarse, como lo ha hecho siempre, a este tipo de clamores que deben dar de una vez por todas el salto de la retórica a la acción por el bien del país.

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