EDITORIAL

Fibra para el hogar


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La noticia del contrato suscrito entre Racsa y VíaEuropa es una buena noticia. La implementación de este contrato, no solo le ofrece un respiro comercial a la alicaída empresa subsidiaria del ICE, sino también le brinda al país la oportunidad de dar un salto cualitativo.

La instalación de fibra óptica hasta los hogares (FTTH, por sus siglas en inglés) durante años se creyó era una utopía, algo que solo los países muy ricos y con una densidad de población muy alta podían tener. Hoy vemos con esperanza como esos mitos empiezan a ser exhibidos como lo que son.

El contrato en cuestión le ofrece a Racsa (y por consiguiente a Costa Rica) la posibilidad de contar con una infraestructura digital de clase mundial sin invertir un céntimo de recursos de los contribuyentes. Se trata de una inversión de largo plazo en una red capaz de ofrecer comunicación de altísimas velocidades en ambas direcciones (red simétrica) y, sobre todo, se trata de una red abierta.

De acuerdo con la Ley de telecomunicaciones , todas las redes en Costa Rica deben ser abiertas, es decir, en teoría (al menos) los proveedores de servicios de telecomunicaciones no tienen que operar sus propias redes sino que pueden utilizar redes ajenas pagando un “peaje” razonable. Lo que no dice la ley, y que VíaEuropa va a ofrecer, es que sea fácil, y barato, hacerlo. En la red abierta de VíaEuropa, cualquier proveedor de servicios podrá ofrecer sus servicios (por ejemplo: televisión por cable, Internet, voz sobre IP, video vigilancia, etcétera). Esto facilita enormemente al usuario final escoger (y cambiar) a sus proveedores de servicio.

Al plantearse las inversiones privadas en infraestructura como inversiones de muy largo plazo, se logran tarifas de “peaje” muy reducidas (la fibra óptica tiene una vida útil de al menos 30 años). La facilidad que tendrán los clientes finales de escogencia de sus proveedores produce un nivel de competencia que empuja los precios hacia abajo. El resultado esperado son tarifas finales al menos 10 veces menores que las actuales (hoy 30Mbps simétricos cuestan más de $1.000 mensuales, con el nuevo modelo se espera cuesten menos de $100).

Dos años y medio después de la apertura de telecomunicaciones, esta es la primera estrategia que se plantea tendiente a reducir los precios y mejorar la calidad del servicio basado en línea fija. Esto vendrá a hacer posible una importante reducción del consumo de combustibles en la ciudad. Con conexiones simétricas de alta velocidad, será práctico y factible evitar una gran cantidad de desplazamientos, sustituyendo los mismos por videoconferencias de alta definición (con costo marginal cero).

Con este tipo de conexiones, varios miles de diseñadores y animadores podrán trabajar remotamente pudiendo intercambiar fácilmente el fruto de sus trabajo (cosa que hoy no es posible). En el campo de la seguridad (pública y privada), esta nueva infraestructura abre numerosas posibilidades basadas en análisis inteligente de video en tiempo real.

Existe, sin embargo, un severo límite a lo que se podrá lograr con esta avanzada infraestructura digital. La imaginación define ese límite. Aquellos sin imaginación, que opinan que los costarricenses no somos productores de contenido, que no necesitamos altas velocidades de conexión y que no sabremos qué hacer con un ambiente en tiempo real, se llevarán una lección de cómo la imaginación se torna en acción.

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