Editorial Telecomunicaciones: tareas pendientes y ¿eternas?


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Con fines, más que nada regulatorios, el mercado costarricense de las telecomunicaciones se subdivide en ocho mercados. Los mercados de cara al cliente son móvil, Internet, telefonía internacional, itinerancia ( roamingres 1) y telefonía fija. Los mercados entre operadores y proveedores son desagregación de bucle, servicio mayorista de originación y servicio mayorista de tránsito de comunicaciones.

En esta edición EF presenta cómo han evolucionado los diferentes mercados durante los últimos cinco o seis años.

La apertura de las telecomunicaciones ha impactado más al mercado móvil que a los otros; en móvil no ha crecido tanto el número de proveedores, pero el mercado en sí (cliente y ventas) ha crecido enormemente. Internet ha aumentado mucho en el número de proveedores pero no tanto el número de clientes; de hecho, los malos números de la velocidad disponible en Internet son causa de constantes lamentos de muchos sectores.

La telefonía fija, si bien había quedado bajo monopolio, se ha reducido (un 6%) por la competencia de la telefonía IP.

El tráfico de telefonía internacional, sorprendentemente no ha desaparecido, pero se ha reducido enormemente, y su desaparición pareciera ser asunto de tiempo. La itinerancia, como es de esperar, se ha comportado de manera similar a la telefonía móvil.

De los mercados entre operadores y proveedores, la desagregación del bucle llama la atención por haber mantenido el monopolio a pesar de la apertura legal.

Los servicios de mayoristas se han comportado de acuerdo con lo previsto una vez que el regulador fijó las tarifas de interconexión; obviamente sin estos mercados, los mercados de cara al cliente no pueden funcionar, ya que ellos comprenden todas las tarifas que se cobran los operadores por iniciar, terminar o interconectar llamadas (hace posible que clientes de diferentes operadores puedan comunicarse).

Desde hace meses, los operadores del mercado móvil han presionado para que se declare el mercado en competencia; eso eliminaría la tarifas reguladas que existen actualmente (tarifas tope, sobre todo) y abriría, de par en par, la puerta para el cobro por descarga.

Recientemente el ente rector de las telecomunicaciones se ha unido a los operadores para presionar al regulador en este sentido.

Sin embargo, es claro que los diferentes mercados no son independientes.

Mientras Internet ha bajado de precio y aumentado en velocidad alrededor del mundo, aquí sigue siendo lenta y cara. La diferencia entre velocidades de subida y de bajada también ha venido eliminándose en otros países, mientras aquí pareciera que más bien aumenta dicha asimetría.

Los operadores han demostrado, una y otra vez, que la mala velocidad disponible en Internet móvil se debe al abuso que hacen los usuarios del servicio. Claramente la Internet móvil no debería usarse como si fuera Internet fija, pero como la Internet fija es tan mala, los clientes optan por utilizar la Internet móvil, con el consiguiente deterioro de la calidad del servicio de todos.

El punto de contención aquí es si el mal servicio de Internet móvil se debe al esquema de cobro de tarifa plana, o se debe a las deficiencias del servicio de Internet fija.

Eso, sin embargo, no explica por qué la Internet fija es tan mala en Costa Rica, la explicación está en otro mercado, en la desagregación del bucle. El término no es entendible para la mayoría de hispanoparlantes. El bucle local se refiere al par de cobre que llega a todas las casas, el cual sirve para brindar telefonía fija pero también para brindar Internet con tecnologías ya obsoletas (como ADSL), pero que hace cinco años eran todavía muy viables, y siguen siendo mucho mejor que nada.

El regulador, el rector y los proveedores de telecomunicaciones han sido incapaces de abrir ese mercado tan importante (el ICE mantiene un 100% del mercado, o mejor dicho, el mercado no existe).

Mientras el dueño del alambre que llega a la casa siga siendo el dueño del cliente, nunca van a mejorar los servicios de Internet en Costa Rica. Mejor harían dedicándose a arreglar ese mercado que en querer declarar la competencia en un mercado que, si bien pareciera muy competitivo, se ha visto totalmente afectado por la incapacidad de desagregar el bucle. Algún día, esperamos sea pronto, los pares de cobre serán sustituidos por fibra óptica, pero igual, si no se desagrega el bucle, el dueño de la fibra será el dueño del cliente y los precios seguirán siendo altos, perjudicando a los clientes de menores recursos y al país como un todo.

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