Opinión: Estados Unidos, en pausa


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Los resultados de la actividad económica han sido inferiores a lo esperado en el arranque del año en Estados Unidos.

A finales de mayo, el Departamento de Comercio publicó su más reciente estimación del desempeño de la economía estadounidense durante el primer trimestre. El resultado fue una contracción anualizada de 1%, comparada con un crecimiento anualizado de 2,6% durante el cuarto trimestre del año anterior.

En su comunicado de prensa, el Departamento de Comercio señaló que, la merma de la actividad en el primer trimestre, se debió, principalmente, a las “contribuciones negativas de la inversión privada en inventarios, exportaciones, la inversión no residencial, y del gasto del gobierno estatal y local”, y a que “las importaciones, que restan el el cálculo del PIB, aumentaron”. Añade que esas contribuciones negativas “fueron mitigadas, parcialmente, por una contribución positiva del gasto en consumo privado”.

Algunos datos publicados en días recientes muestran una economía todavía en pausa, pero otros sugieren un mejor desempeño en el segundo trimestre. A finales de mayo, el Departamento de Comercio informó que, en abril, el consumo privado disminuyo un 0,1%, luego de acelerarse durante las ultimas semanas del primer trimestre. El sector de vivienda, que tuvo un buen repunte en el 2013, experimentó una baja en sus ventas durante el primer trimestre, y ha arrojado resultados mixtos en las semanas mas recientes.

Del lado positivo, indicadores de actividad de los sectores de servicios y manufacturas se han mantenido firmemente en territorio positivo en los primeros meses de este año.

De acuerdo con la Reserva Federal (Fed), estos datos últimos son consistentes con un crecimiento moderado de la producción de las fábricas en el plazo cercano. De cara al segundo semestre y más adelante, el aumento en el ingreso real disponible, el alza en el precio de las viviendas y de las acciones comunes, y el sentimiento de los consumidores, sugieren que el consumo privado –que representa el 70% de la actividad económica estadounidense– seguirá contribuyendo a la expansión de la económica en general.

Indicadores adelantados de la actividad económica, como el Leading Economic Indicators del Conference Board, también sugieren que la velocidad del crecimiento, probablemente, se acelerará en los próximos meses.

La Fed, en el comunicado de la reunión más reciente de su Comité de Mercado Abierto, dijo que anticipa que la actividad económica futura se verá apoyada, además, por un menor sesgo restrictivo de la política fiscal, mejoras en las condiciones crediticias y financieras, y un mayor crecimiento económico en el resto del mundo.

De hecho, la Fed confía en que, la recuperación, está intacta al punto que ha dosificado su programa de estímulo monetario ( quantitative easing ) en los primeros meses del año en curso. Aun así, en la minuta de la reunión de su Comité de Operaciones de Mercado Abierto, del 29 y 30 de abril pasado, señaló que, las discusiones de política monetaria que se dieron en el seno de esta cita no implican que la “normalización de dicha política” necesariamente iniciará pronto.

La baja inflación es una de las razones que llama a la cautela a las autoridades de la Fed. De hecho, de acuerdo con el Índice de Consumo Personal (PCE), una de las medidas preferidas por el Banco Central estadounidense, la inflación aumentó solo un 1% en el primer trimestre con respecto a igual periodo del 2013.

Impacto local

¿Como ha incidido e incidirá todo esto sobre nuestra pequeña economía?

De varias formas. Cito solo dos, por razones de espacio.

Por el lado financiero, el lento crecimiento económico de este año en EE. UU. ha mitigado, parcialmente, la presión alcista que tiene el menor estímulo monetario sobre las tasas de interés, en dólares.

Esto último ha dado un respiro al Gobierno, a las empresas públicas, y a los deudores privados locales quienes tienen obligaciones en esa moneda.

Desde el lado real de la economía, el bajo crecimiento del principal mercado ha dificultado la recuperación de las exportaciones de bienes costarricenses, luego del estancamiento observado durante el 2013, y eso ha limitado el crecimiento de la actividad productiva a nivel general y del empleo.

En adelante, un retorno del crecimiento a la economía de EE. UU., apoyado por elementos como los mencionados en el párrafo anterior, y por la revolución energética que vive ese país y que podría convertirlo en exportador neto de petróleo en menos de una década, podría significar, por un lado para Costa Rica, presión adicional al alza sobre las tasas de interés con consecuencias para los deudores, y, por otro lado, mejoras en las condiciones que permitan exportar un mayor volumen de bienes y también servicios a ese importante mercado.

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