Opinión: ¿Qué pasó en Panamá?


  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  

El pasado 30 de diciembre, bajo el número 120 de ley de 2013, se publicó en Panamá la norma bajo el título “Que modifica la Ley 19 del 2001, que crea un régimen fiscal y aduanero especial de zona franca logística y de apoyo multimodal en Barú, y dicta otras disposiciones fiscales” .

Dicho proyecto era una clara norma pacífica sin más razón de ser discutida puesto que fomentaba en particular el modelo coherente de desarrollo de Panamá. No es sino en la frase “y dicta otras disposiciones fiscales” donde viene precisamente la controversia, según la cual, se reforma el artículo 694 del Código Fiscal respecto del principio de territorialidad panameño, según el cual el devengo de rentas de fuente extranjera por personas físicas o jurídicas panameñas se encuentra no sujeto al impuesto, norma que ha regido por más de 110 años y que ha dado el carácter del modelo de Panamá. Norma que le hizo incluso acreedor a su condición de “paraíso fiscal” o de “jurisdicción de nula o baja tributación”, lista de la cual recientemente salió por convertirse en jurisdicción cooperante suscribiendo importantes convenios de intercambio de información fiscal, así como un importante surtido de convenios para evitar la doble imposición internacional.

El autor material de los hechos es el director de la Autoridad Nacional de Ingresos, Luis Cucalón, quien aprovechó la coyuntura y sin más autorización aparente, adiciona en el proceso legislativo las normas que cambian el panorama fiscal de Panamá, al menos temporalmente.

Hay diversos modelos de renta mundial que son resultado de las políticas fiscales de cada jurisdicción, empezando por el modelo de obligación personal, en el que la condición para la sujeción es ser nacional de esa jurisdicción ya en condición de persona física o persona jurídica; pasando al modelo de sujeción por razón de residencia con un cierto criterio de número de días de permanencia en el territorio o, en tercer lugar, la manifestación de vínculos primarios de orden vital-familia, porcentaje de activos o patrimonio respecto del valor total del mismo sentado en una particular jurisdicción, etc., modelo que es el predominante, así como diversas variaciones de este último.

La opción más dura

¿A cuál modelo se apuntó Panamá? Al que se considera el más severo y menos justo que es el deber personal de contribuir ahí donde esté la persona por su condición de ser panameña, siendo el modelo que siguen los Estados Unidos.

¿Qué consecuencias tiene esa modificación? En síntesis, que todas las empresas panameñas utilizadas por muchos contribuyentes a nivel mundial, para la canalización de las rentas y su condición por un sistema de neutralidad tributaria, se verían sujetas a un 25% de imposición sobre la renta y en su distribución a la obligación de integrar adicional y complementariamente el impuesto sobre los dividendos.

¿Cómo se resolvió? El lunes 6 de enero, el gabinete de la administración Martinelli en consejo de ministros dispone la iniciativa de derogatoria con efectos retroactivos al mismo día de la promulgación de la ley 120, fuente de esta controversia. La ley 1-14 –que hace la derogatoria– se publica en La Gaceta del pasado 10 de enero.

Cabe destacar que aunque esto devuelve el “alma al cuerpo” a más de un contribuyente en el mundo, ticos incluidos, las señales son claras, hay intención de retomar el tema que, aunque sin consecuencias por el momento –según las mismas declaraciones de gabinete–, requiere de una discusión más pausada por su impacto en el concierto de los negocios de Panamá.

¿Qué hay que hacer entonces? En realidad de momento aconsejamos no efectuar movimientos bruscos que pueden ser onerosos, pero sin duda, hay que ir explorando las opciones de sistemas jurídicos laxos que sean opción ante cualquier otro intento de cambiar el concepto de renta.

¿Pasó sin pena ni gloria? Creo que no, el daño imagen está causado, la inseguridad jurídica que generó por un corto plazo de una semana, no es deseable para un sistema de atracción de inversión sin aviso previo, hay que tener listos planes de contingencia, sin prisa pero sin pausa.

Sostenbilidad y financiamiento