¿Iguales o distintos?


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DanielCalvo

FedericoRuiz

Existe absoluta claridad en que ser oposición dista mucho de ser gobierno. Se trata de roles distintos, quizás uno con mayor responsabilidad que otro, pero ninguno exento de ella.

La política en democracia demanda de las agrupaciones políticas madurez y con ello consistencia de parte de cada una ellas para mantener una misma postura sobre temas particulares con la mayor coherencia posible. Tiempos atrás para eso servían las ideologías, hoy tan satanizadas y suplantadas por intereses particulares.

Es fundamental que más allá de las coyunturas como calenturas políticas del momento, existan escenarios de relativa previsibilidad sobre el comportamiento político de los diferentes actores que componen nuestro sistema político, que permitan garantizar aunque sea mínimos escenarios de estabilidad económica, jurídica y social.

De modo que resulta incomprensible que quienes reprochaban hace tan solo unos meses comportamientos o prácticas ejecutadas por otras fuerzas en su paso como gobierno u oposición, hoy las asuman como suyas.

¿Por qué no respaldar lo que antes se defendía? Independientemente de si uno se encuentra en oposición o gobierno, quizás existan factores circunstanciales pero, también, mucha mezquindad. Se requiere mucho más valor para coincidir que para disentir.

A buscar soluciones

La alternancia de fuerzas en los roles de gobierno-oposición debería ser aprovechada para buscar soluciones conjuntas a los temas que sufrieron unos y otros, ahora que estas resultan comprensibles para ambos.

La mezquindad no debe imponerse a la vocación de gobierno, la cual, para beneficio del país, debería reinar en todos los partidos políticos, conscientes de que algún día les podría corresponder llegar nuevamente o por primera vez al Poder Ejecutivo, para lo cual se requiere también autoridad moral.

Es momento de que aquellos que se encuentran en oposición puedan darle un respiro al país y dejen de lado esas posiciones maniqueas y absurdas, así como aquellos mecanismos de obstrucción, como carretillos llenos de mociones, que resistieron cuando fueron gobierno.

¿Por qué ser igual que sus críticos? El país agradecería mucho más que alguna agrupación se anime a devolverle un poco de cordura y sensatez a la política nacional, bajando el dedo acusador que, en cualquier momento, se le puede devolver a quien apunta contra otro, demostrando que no hay necesidad de ser igual a los demás y que el éxito pasa más bien por diferenciarse del resto.

Bien decía el escritor argentino Jorge Luis Borges: “Elige bien a tus enemigos porque, tarde o temprano, acabarás pareciéndote a ellos”.

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