OPINIÓN

¿Hacia dónde vamos?


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En días recientes, la Academia de Centroamérica organizó un seminario cuyo tema fue “¿Cómo impulsar el crecimiento económico y el empleo en Costa Rica?”.

Se contó con la participación de distinguidos costarricenses residentes en el exterior: el profesor Andrés Rodríguez Clare (Berkeley, California), José Manuel Salazar Xirinach (Organización Internacional del Trabajo) y Anabel González (Banco Mundial). Además, se invitó a Ricardo Hausmann (profesor de la Universidad de Harvard y director del Centro de Desarrollo Internacional de la misma universidad) y a Gustavo Crespi, especialista en la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo.

El seminario tuvo dos actividades. En la mañana se llevó a cabo un intercambio de puntos de vista con la participación de los dos vicepresidentes de la República, el presidente del Banco Central y otros funcionarios gubernamentales de alto rango. En la tarde hubo un conversatorio abierto al público con la asistencia de una nutrida concurrencia del mundo empresarial, académico y profesional.

¿Por qué la Academia de Centroamérica abordó este tema? Dos consideraciones son pertinentes.

Primera, en los años 50 y 60 del siglo pasado, la mayoría de los países conocidos como los Tigres Asiáticos tenían un ingreso por habitante inferior al de Costa Rica. Algunas décadas después, esos países sobrepasaron ampliamente a Costa Rica: hoy su ingreso por habitante es de tres o cuatro veces el nuestro país. Es decir, ¡nos dejaron atrás, muy atrás! ¿Por qué? ¿Qué hicieron ellos que nosotros no logramos hacer? ¿Cuáles son las lecciones –logros y errores– que pueden ser útiles?

Segunda, a partir de mediados de la década de los años 80, el país adoptó un conjunto de medidas propias del modelo de desarrollo económico basado en una mayor inserción en la economía internacional. Conjunto de medidas que vino a yuxtaponerse a las de los otros dos modelos de desarrollo vigentes después de la Segunda Guerra Mundial: el modelo agroexportador y el modelo de sustitución de importaciones.

Hoy, tres décadas después de dicha decisión, es válido plantearse: ¿cuáles son los ajustes y las modificaciones necesarias para remozar el modelo de apertura? Ciertamente, no se trata de desecharlo, sino más bien de ponerlo al día, de mejorarlo.

Dada la incertidumbre que existe en la actualidad acerca del futuro del desarrollo económico y social del país, la Academia de Centroamérica consideró apropiado plantearse el tema de cómo impulsar el crecimiento y el empleo en Costa Rica.

Desafíos y alternativas

En la sesión de la mañana y el conversatorio de la tarde se plantearon numerosos desafíos y retos que enfrenta Costa Rica para acelerar el ritmo del desarrollo económico y social. Asimismo, se señalaron algunas opciones y alternativas que podrían servir de guía. No se trata aquí de intentar resumir lo uno y lo otro. Sin embargo, tres temas se mencionaron de manera recurrente y en los cuales se puso mucho énfasis.

Primero, el profesor Hausmann llamó la atención acerca de cómo, ahora en 2015, los principales problemas del país son prácticamente los mismos que él encontró cuando estuvo de visita en 1998, es decir hace casi dos décadas.

Los problemas persisten, unos más graves, otros menos pero son, en esencia, los mismos. La sociedad costarricense no ha dado muestras de tener capacidad para resolver esos problemas, de cuya solución depende en buena medida, el futuro económico y social de los habitantes del país.

Segundo, el proceso de toma de decisiones se caracteriza por una gran lentitud, no solo notoria y generalizada sino también agobiante.

La Asamblea Legislativa requiere no de meses, sino de años para tomar decisiones importantes. La situación es aún peor por cuanto la ejecución de las medidas una vez tomadas, deja también mucho que desear. Costa Rica es el país de Latinoamérica que más tiempo requiere para ejecutar proyectos de inversión. Así, algunos de ellos, financiados por el BID, fueron cancelados a pesar de varias ampliaciones del plazo para ejecutarlos.

Tercero, la ejecución de las medidas no solo es lenta, además es insatisfactoria. En efecto, los resultados con frecuencia, son poco halagüeños. Así, a pesar de que el monto del gasto público destinado a financiar programas sociales en Costa Rica es de los más elevados de Latinoamérica, los resultados obtenidos en el campo de la educación y de la pobreza, son inferiores a los de otros países cuyo gasto social es inferior al de Costa Rica.

El marco general de referencia se caracteriza, en síntesis, por la incertidumbre acerca del modelo de desarrollo económico y social y por los resultados tan poco satisfactorios de las políticas impulsadas por el sector público.

Ante este panorama, la Academia de Centroamérica orienta, en la actualidad, sus programas a analizar algunos de los temas de relevancia para las políticas de crecimiento económico, a saber: el sistema de educación dual, la calidad de la gestión de las instituciones gubernamentales, la situación de la infraestructura pública, así como los riesgos de la política macroeconómica.

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