Opinión: ¿El fin del dinero fácil?


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Si usted ha invertido en acciones este año, especialmente en acciones de empresas con base en EE. UU., es muy probable que tenga altos niveles de satisfacción con sus ganancias. Sin embargo, hay un problema de fondo que no se puede dejar de ignorar: esas ganancias se deben a la política monetaria de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal.

El consenso actual en los mercados es que el buen desempeño de los mercados accionarios norteaamericanos, con el S&P500 coqueteando con un retorno del 14% (poco más de 7 veces lo que gana una cuenta de ahorros), se debe a que los inversionistas han apostado en acciones gracias a la política del “acomodamiento cuantitativo”. Bajo esta política la Reserva Federal ha estado comprando bonos y otros instrumentos financieros a los bancos privados; una forma atrevida de inyectar dinero a un sistema deprimido.

Los efectos inmediatos de esta decisión se resumen en que las tasas de interés a corto plazo se mantienen bajas. Con esto, los bancos comerciales se sienten más motivados para prestar, las personas se atreven a usar su dinero y las empresas tienen fondeo barato para hacer negocios. El resultado sería una reactivación de la economía. Los mercados financieros intentan anticipar los eventos económicos para garantizar una ganancia. Por esto, más gente quiere acciones estadounidenses y su precio ha subido.

Buenas señales

Para fortuna de Bernanke, sí hay señales de mejora en la economía estadounidense. Hace poco se supo que las personas han tomado más crédito de lo esperado ($20 millardos versus $11 millardos esperados), la confianza del consumidor ha estado al alza y se ha generado la cantidad de empleos que se pensaban posibles (4,4 millones en mayo creciendo 1,4% versus 2012). Datos como estos motivaron a Bernanke a anunciar que podría empezar a eliminar gradualmente el “acomodamiento cuantitativo”.

El pánico en los mercados financieros no se hizo esperar: las acciones en EE. UU. perdieron casi 1% el día del anuncio y los bonos del Tesoro llegaron a su punto más bajo en 15 meses.

No sorprende que hace pocos días Bernanke tuviera que salir en público a asegurar que no iba a suspender el “acomodamiento cuantitativo” en el corto plazo. Los mercados financieros, al mejor estilo de un adicto sin remedio, reaccionaron positivamente. El S&P500 subió al nivel más alto de su historia.

No se puede ignorar que la política de Bernanke tiene riesgos: devaluación, inflación y una caída seria en el precio de los activos financieros cuando el mercado reconozca que la fiesta se acabó. Prolongar el acomodamiento cuantitativo reforzaría la adicción de los mercados y nos prepararía para una caída cada vez más grande.

Sin embargo, la economía estadounidense todavía no consigue crecer arriba del 2% y los precios al consumidor no reflejan la efervescencia deseada. Salir de esta política será un acto delicado, de paciencia y astucia por parte de las autoridades.

Ante un ambiente de valoraciones exuberantes sin justificación fundamental, los inversionistas que apuesten por empresas sólidas, y no en la especulación, estarán mejor preparados.

Sostenbilidad y financiamiento