Una tarea impostergable


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El uso eficiente del espectro es uno de los mayores desafíos que debe vigilar y garantizar cualquier entidad regulatoria en el sector de las telecomunicaciones.

Es un tema que debe ocupar un lugar privilegiado en la agenda nacional para poder pretender, al menos, contar con reglas claras que garanticen una oportuna y adecuada asignación de frecuencias, balanceando correctamente las frecuencias altas y bajas entre los distintos operadores del mercado, rescatando aquel espectro que está siendo subutilizado o acaparado mediante concentraciones que atentan contra la competencia y buscando el derrotero que señalan las mejores prácticas de que este bien demanial sea objeto de una política pública clara y eficiente.

Es necesario generar un ambiente de negocios estable y previsible.

En esa línea, es menester que las autoridades velen porque la asignación de espectro se realice en condiciones no discriminatorias y transparentes, con la finalidad de apoyar el crecimiento y la inversión, a través de condiciones atractivas que generen la disponibilidad apropiada del espectro; que la transparencia se garantice mediante derechos claramente establecidos que contribuyan a la estabilidad y previsibilidad; que se defina una política de asignación que asegure la utilización eficiente del espectro mediante procedimientos concursales que respondan a objetivos claros, dirigidos a facilitar la incursión de las últimas tecnologías en beneficio de la educación, de la generación de inversión intensiva, del cierre de la brecha digital y competitividad del país.

La obligación legal de vigilar el uso eficiente de las frecuencias concesionadas, de administrar y monitorear constantemente su uso, es todavía una tarea pendiente en Costa Rica; esta omisión ya ha sido reclamada por la Contraloría, que desde hace más de dos años viene exigiendo a las autoridades del sector de telecomunicaciones avanzar en un proceso que permita más claridad para el cumplimiento de esos objetivos.

Concentración

Tomar acciones apropiadas con respecto a la asignación del espectro es una tarea que no debe seguir postergándose innecesariamente.

El atraso ha provocado, en el mercado móvil, un ambiente de competencia desbalanceado, en el que el operador estatal concentra y subutiliza un espectro que podría ser mejor explotado si se distribuye más equilibradamente y, de esa forma, facilitar que mejore el ambiente de competencia y que los usuarios aspiren a mejores servicios.

Solo a manera de ejemplo, actualmente la distribución del espectro IMT (Telecomunicaciones Móviles Internacionales) en Costa Rica presenta un claro desafío que debe ser corregido en función del respeto que merecen los principios rectores del mercado de telecomunicaciones.

Según datos oficiales contenidos en sendos informes de la Sutel y la Contraloría, con respecto al espectro IMT comprendido en las bandas 850 MHz, 1800 MHz y 1900/2100 MHz, se resalta el hecho de que en la banda de 850 MHz aproximadamente el 80% está concesionada al ICE. Se señala que el ICE es concesionario de 430 MHz dentro de las bandas para servicios móviles, lo que resulta inédito en los mercados internacionales y evidencia concentración del recurso escaso además de que, según los estudios técnicos oficiales, se está dando un uso ineficiente del espectro.

En los organismos y mercados internacionales existe clara conciencia de que facilitando el desarrollo de los servicios IMT se propicia un ambiente de sana competencia, en la que estos sistemas IMT puedan ser distribuidos con el mejor de los criterios y para facilitar no solo el desarrollo de la competencia, sino también la más sana administración del espectro.

Costa Rica no debe diferenciarse de esa corriente, ya que es la que mueve los desarrollos tecnológicos y las recomendaciones de estandarización de los organismos técnicos internacionales.

Sostenbilidad y financiamiento