Opinión: Más allá del shopping


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Del mismo modo que en la época colonial, la plaza o el parque del pueblo constitutían el eje de referencia comercial y social de los pueblos, en la actualidad los centros comerciales, o los llamados malls , han venido a desempeñar un papel muy similar.

En la mayoría de las ciudades del mundo, sin ser el nuestro la excepción, este tipo de establecimiento se están convirtiendo en el punto central del territorio, y más allá de los impactos inmediatos de tráfico vehicular que suele generar su aparición, es harto reconocido, a nivel internacional, la generación de demandas adicionales que también suelen provocar en términos de empleo, materias primas, así como encadenamientos comerciales indirectos en la zona de influencia.

Quizás el impacto más reconocido es el incremento en la densidad urbana y de expansión de las actividades terciarias (servicios) que se propicia en las comunidades con la aparición de estos centros; incluso, a través de este tipo de construcciones, se podría lograr una reconversión de pueblos cuya actividad productiva tradicional ya está en decandencia.

Esta nueva dinámica de los centros comerciales constituye un giro completo en la perspectiva tradicional del desarrollo económico de las regiones, donde primero eran las ciudades y después el comercio.

Dos grandes condiciones son atribuidas a este tipo de inmueble en términos del consumidor. Primero, ponen a disposición de los consumidores en un mismo espacio una oferta variada que compiten por su preferencia en términos de calidad y precio. Segundo, más allá de las diferencias en la capacidad adquisitiva que tienen cada uno de los asistentes, todos adquieren en ese punto geográfico una misma identidad social. Lo anterior hace que la ubicación de un centro comercial no sólo responda a enfoques tradicionales de mercadeo (4P), sino que está evolucionado a la aplicación de técnicas más sofisticadas, tales como la utilización de modelos de gravitación comercial, que permiten la determinación de la zona de influencia de los centros comerciales en base a modelos de distribución geográfica de la población y tiempo promedio de recorrido en vehículos.

La explosión de diferentes formatos de centros comerciales, desde las llamadas plazas comerciales a orillas del camino hasta los grandes malls , ha sido el mecanismo de respuesta inmediato a la intención de ofrecer al consumidor un sistema integral de consumo que ahora se puede acceder desde un lugar próximo a la residencia o al sitio de trabajo. Incluso, la dinámica de la competencia actual ya no es simplemente entre los centros comerciales de determinadas compañías desarrolladoras sino entre zonas (el este versus el oeste).

Hoy los centros comerciales han pasado a cumplir un rol que excede la mera actividad comercial, extendiéndola hacia beneficios y servicios complementarios, como servicios financieros y médicos, centros de deportes y entretenimiento, por citar algunos ejemplos. Para poner en perspectiva la dimensión de este tipo de negocios basta ejemplarizar el caso del mall West Edmonton, en Alberta, Cánada, el centro comercial más grande de América del Norte (50 hectáreas), que cuenta con el mayor parque acuático bajo techo y con la piscina de olas más grande del mundo. Alberga más de 800 tiendas, 110 restaurantes, un lago interior, un hotel de 360 habitaciones, una iglesia, 13 night clubs , campo de tiro, zoológico y estacionamiento para más de 20.000 vehículos.

A nivel latinoamericano, cifras del International Council of Shopping Center (ICSC) indican que, en la actualidad, Chile es el país con más superficie arrendable en materia de centros comerciales, sobrepasando los 15 metros cuadrados por cada centenar de personas. Le sigue Venezuela, con 12,2 metros cuadrados (m²) por habitante y, en último lugar, figuran Argentina y México, con apenas 3,3 m². Aunque no existen datos oficiales para Costa Rica, una estimación de este indicador a nivel local pareciera ser muy baja, lo que sugiere que existe un amplio potencial de cobertura en nuestro territorio.

Lecciones para el país

En la actualidad, conforme se iban definiendo nuevos desarrollos urbanos, los centros comerciales dejaron de ser espacios privados y fueron convirtiéndose en los nuevos espacios públicos, sustituyendo a los tradicionales lugares de reunión como plazas, parques y mercados.

Particularmente, y Costa Rica no parece ser la excepción, se han convertido en los lugares de paseo en familia o entre amigos y de entretenimiento de quienes huyen de la inseguridad.

Los centros comerciales son una actividad terciaria de las más dinámicas de las economías del mundo, donde han tendido a resurgir y a reinventarse como un establecimiento que ofrece una amplia gama de servicios para un amplio mercado.

Independiente de sus ventajas e inconvenientes, los centros comerciales son en la actualidad un componente de la vida social y económica, que va mucho más allá del simple shopping .

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