OPINIÓN

Inflación y prima de liquidez


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La decisión de no disminuir la meta de inflación es completamente contraria a las reiteradas (¡y ansiosas!) intenciones del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de observar menores tasas en los préstamos que cobran los bancos comerciales a sus clientes.

El pasado 30 de julio, el BCCR presentó la acostumbra revisión del Programa Macroeconómico, la cual no trajo mayores sorpresas, a excepción de que mantuvo la meta inflacionaria en 4% (± 1 punto porcentual), en lugar de disminuirla de una vez por todas al 3% que el mismo Central ha indicado como un nivel conveniente con las deseadas metas de inflación.

Veamos esta inconsistencia detalladamente.

Primero: El pasado inflacionario costarricense, e incluso latinoamericano, nos ha tenido acostumbrados a cientos de excusas para evitar asumir la responsabilidad sobre el control de la inflación.

Sin embargo, en la coyuntura actual, tanto el manejo de los agregados monetarios que determinan el núcleo inflacionario, como los factores coyunturales que afectan la inflación en el corto plazo, están alineados para disminuir la meta de inflación, y con ella las expectativas inflacionarias.

O sea, el Central tenía una alineación de planetas servida, léase, una alineación autogestionada (manejo de agregados monetarios) y casualmente encontrada (movimiento de precios de las materias primas y del tipo de cambio, principalmente).

Segundo : Hay que desmenuzar bien el negocio bancario, esto es, la transformación de plazos. Un banco se caracteriza por tomar depósitos del público (generalmente de corto plazo) y prestarlos a las personas o empresas (habitualmente a mediano y largo plazo).

Esto se da porque las personas o empresas con ahorros o recursos ociosos son adversas al riesgo, prefieren la certidumbre del corto plazo a la incertidumbre del largo plazo. No obstante, esa incertidumbre tiene un precio, o sea, esos agentes están dispuestos a operar fuera de su hábitat de corto plazo si se les compensa por hacerlo. Esto se conoce como prima de liquidez.

Por ejemplo, si para usted invertir a seis meses es lo más conveniente (¡lo menos riesgoso!) y para ese plazo le pagan una tasa de interés del 6%, probablemente si le ofrecen 10% por invertir a 12 o 18 meses usted consideraría cambiarse de hábitat, realizaría la inversión a estos otros plazos, y esa diferencia de 4 puntos sería, a grandes rasgos, su prima de liquidez.

Es mucho más sencillo percibir que cuando una persona o empresa pide un préstamo, están interesadas en buscar que sean a mediano o largo plazo, ya sea por la rentabilidad esperada de la decisión de inversión que están realizando o para suavizar el impacto del pago de las cuotas en su flujo de efectivo.

Cuando un banco toma depósitos y concede créditos, tiene que considerar dentro de sus precios de transferencia (las tasas que paga y cobra) la prima de liquidez; este es un principio básico que todo regulador o participante debe respetar.

En Costa Rica, hacer que un depositante pase de su hábitat de corto plazo a uno de mediano o largo plazo se logra con una prima de liquidez alta, dado el alto riesgo que esperan asumir.

Esto encuentra explicación en el volátil pasado inflacionario de Costa Rica, donde la inestabilidad que caracteriza la inflación se presentaba en niveles altos de la misma, provocando entonces esos mayores movimientos esperados.

Estas altas primas encarecen el fondeo bancario de mediano y largo, desincentivándolo y exponiendo a los bancos a un mayor riesgo de transformación de plazos, y por ende mayores tasas en los préstamos que otorgan.

Consolidar de una vez por todas una meta de inflación en el 3% habría ayudado disminuir el tamaño de esos movimientos esperados, seguidamente la prima de liquidez, y finalmente, en un mediano plazo, las tasas activas del sistema bancario nacional.

El riesgo emisor

Tercero: Dependiendo del momento que se analice, la prima de liquidez refleja también al infame y ahora muy mencionado riesgo emisor. La evolución del déficit fiscal, el aumento de la deuda pública y un directorio legislativo fraccionado, hacen que las personas y empresas consideren aún más riesgoso el invertir a mediano o largo plazo.

Este último factor que afecta las tasas de interés, no está en control del Banco Central, sino, en el Gobierno, específicamente en el Poder Ejecutivo y Legislativo.

Síntesis: Los últimos desarrollos en el manejo inflacionario deben consolidarse para disminuir la prima de liquidez, lo cual solo se logra dando señales de un mayor compromiso con una inflación baja y positiva por parte del Banco Central.

Sería de esperar que una vez que dicho cambio estructural en la inflación sea absorbido en las expectativas de los participantes, esas primas por liquidez disminuyan, y solo así, entonces, disminuyan también las tasas de interés de los préstamos que otorgan los bancos.

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