Los datos económicos ya no le importan al mercado


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Los medios, las revistas especializadas y todas las publicaciones económicas mencionan y reportan datos económicos de EE. UU. Sin embargo, y por mucho tiempo, los mercados han estado reaccionando en manera inversa: a mayor decepción, mayor subida.

El índice de sorpresa económica de Citigroup brinda una buena perspectiva de cómo se correlacionan los datos económicos anunciados en relación con las proyecciones del mercado. El índice se encuentra en los niveles más bajos desde agosto de 2011, lo que nos muestra que nunca hubo tanta decepción en los reportes macroeconómicos como ahora.

O sea, las economía está siempre peor de lo que los analistas esperaban. Sin embargo, siguen apostando en EE. UU. y el mercado sigue subiendo.

¿Por qué siguen tan positivos? Porque los datos económicos en la coyuntura actual no son tan relevantes para la toma de decisiones de inversión como muchos creen.

Los fundamentales macroeconómicos, el crecimiento económico en EE. UU. o a nivel global, dejaron de ser el motor del “ bull market ” que venimos experimentando y fueron reemplazados por un gran, casi, único factor: la liquidez.

La Reserva Federal ha sido la responsable de este cambio de visión. La organización ha cambiado su foco de los datos económicos a la inflación. En este contexto, ha considerado que el crecimiento económico de EE. UU. ya es suficiente para una subida de tasas, pero ha sido enfática en decir que aunque haya una coyuntura económica débil internacional, no es un factor en la toma de decisiones de no subir las tasas por ahora.

El riesgo de deflación es todavía alto para la Reserva Federal, que no está satisfecha con una inflación del 1,3% y quiere ver ese número acercarse más al 2% o estar en tendencia hacia arriba para subir las tasas.

Aunque los analistas siguen enfocados en los fundamentales, la realidad es que los mercados han reaccionado con base en las prioridades que ha establecido la Reserva Federal, y se han mantenido en el alza a la espera de los ajustes de liquidez, que son dependientes de la suba de tasas.

En los últimos 10 años hemos visto un crecimiento económico impulsado casi exclusivamente por la inyección de liquidez en EE. UU. y el resto del mundo, a través de una baja de las tasas de interés. Sin embargo, esto no puede seguir siendo el caso. Japón es un buen ejemplo a analizar: durante años mantuvieron una política monetaria expansiva que dejó como consecuencia un crecimiento económico anémico, una política monetaria que no tiene incidencia sobre la economía y una economía en deflación.

La FED sabe que se vivió en exceso y quiere comenzar a controlarlo. La gran pregunta es cómo y a qué velocidad bajar la marcha.

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