OPINIÓN

Contaminación lumínica


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Todos hemos tenido oportunidad de notar alguna vez cómo, al mirar el cielo nocturno, es difícil divisar las estrellas cuando se está en la ciudad. El fenómeno se debe a lo que se conoce como contaminación lumínica, que es producto del exceso de luces artificiales que apuntan en direcciones innecesarias para la realización de las actividades previstas en la zona en la que están instaladas.

Una forma en que se podría frenar esa contaminación es con la instalación de luminarias LED en el alumbrado público. Como la luz de estas luminarias es direccional y proyectan toda su luz hacia el área a iluminar, no escapa flujo alguno hacia el cielo.

Son tecnologías eficientes porque son mucho más nítidas y brillantes, lo cual logra un ahorro energético de hasta un 90%, sin perder la potencia en la cantidad y calidad de la luz.

El control óptico en las luminarias permite que los niveles de luz en las superficies que se desean iluminar sea mayor cuando se usa esta tecnología con un menor consumo energético. Así, se logra una mayor eficacia, entendida como la relación efectiva de más lúmenes por menos watts.

Declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Año Internacional de la Luz y las Tecnologías basadas en la Luz, el 2015 tiene como uno de sus objetivos promover la importancia de la tecnología de iluminación en el desarrollo sostenible.

Las luces LED están cumpliendo con esa meta. Además, son luminarias libres de mantenimiento y con una vida útil superior a las 30.000 horas de uso, mucho mayor que la de luminarias convencionales, lo cual reduce al mínimo su tasa de reemplazo.

Reducir la contaminación lumínica no solo requiere de cambios en el alumbrado público, sino también, de buenas prácticas en cuanto a la publicidad desplegada en la ciudad, pues una gran parte de la contaminación lumínica proviene de cómo se iluminan los rótulos comerciales en las ciudades y carreteras.

Por eso, se debe tener cuidado y respetar la relación de 4:1, es decir, que la iluminación del rótulo debe ser cuatro veces mayor a los niveles del entorno. Si se supera esta relación, se afecta la visibilidad de los conductores y peatones.

En aquellos casos donde se sobrepase la relación 4:1, en los niveles de iluminación de los rótulos, se debe disminuir la potencia de las bombillas.

En alumbrado de rótulos se debe tener cuidado en el diseño y llevar al mínimo posible el porcentaje de iluminación que se proyecta hacia arriba de las luminarias. Además, es necesario regular el uso de pantallas electrónicas en lugares de alto tránsito y optar por luminarias que proyecten el mayor porcentaje de luz en las superficies de trabajo.

Estas buenas prácticas pueden evitar la emisión de luz directa a la atmósfera, donde no es necesaria ni para la seguridad, ni para la iluminación, ni para la visibilidad, y fomentar así el ahorro energético.

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