Sinsabores cambiarios


  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  
  • Imágenes

Honestamente, estoy algo confundido con el actuar del Banco Central de Costa Rica (BCCR), o más bien, me confunde verlo actuar y luego leer las declaraciones de sus funcionarios.

Para empezar, es evidente la participación que el BCCR ha tenido para lograr que el tipo de cambio “se pegara” en ¢545 durante 83 días. Y para continuar, me sorprenden las declaraciones de don Olivier Castro y don Róger Madrigal, publicadas en EE, edición 996, del 3 de noviembre del 2014.

En primera instancia, el periodista pregunta “¿Quiere usted un tipo de cambio fijo o muy estable?”. Entonces tenemos dos intervenciones que brillan por lo contradictorias que son:

Don Olivier responde: “Yo no soy el que decido eso, quien lo ha decidido es el mercado, y si usted ve, para efectos de eliminar la volatilidad, el banco no ha intervenido en los últimos tres meses”. Acto seguido, don Róger agrega: “Lo que ha pasado es que el Banco Central ha intervenido para que no baje (el precio del dólar) y aprovechó las compras para meterlas al programa de reservas”.

Entonces: 1) ¿El BCCR ha intervenido o no ha intervenido? 2) ¿Quién estabilizó el tipo de cambio? Según, don Olivier fue el mercado; según don Róger, fue el propio BCCR. 3) Si el tipo de cambio no debía bajar, ¿quién definió que ¢545 es “la cifra” y por qué? 4) ¿Quién está marcando la ruta de la política monetaria? ¿El presidente ejecutivo del BCCR, o el director de la División Económica? 5) ¿A quién le creo? ¿Al presidente del BCCR o al director de la División Económica?

Posteriormente, se consulta lo siguiente: “En estos meses de su gestión queda el sello de que usted estabilizó el tipo de cambio. ¿Así quiere que se le recuerde?”. La respuesta de don Olivier no deja de sorprender: “No, obviamente la inestabilidad del tipo de cambio es una cosa que nadie quiere en este país. Es un mandato de la ley al Banco Central, no hay ningún secreto, lo que tratamos fue hacer algunos ajustes en las normas, para lograr una menor volatilidad. Cuando empieza a estar fijo, a uno le preocupa que la gente diga que el tipo de cambio no varía, de que ya no hay riesgo cambiario, lo cual no es cierto”.

Entonces “nadie” quiere un tipo de cambio que se mueve para todo lado, pero es preocupante que “se fije” y, sin embargo, el BCCR “lo fijó” durante 83 días. Aquí la gran pregunta es si “nadie” es el propio BCCR dada su actuación reciente, lo que al mismo tiempo sería contradictorio, ¿por qué un tipo de cambio estable le preocupa?.

No obstante, ahí no termina la historia: cuando se le pregunta a don Olivier: “Usted dijo que quería anunciar cambios en enero próximo”, responde, “es probable que sí”. Entonces al consultársele: “¿Estamos listos para la flotación?”. Se deja decir que “hemos estado en un proceso de flotación desde hace un tiempo. Es probable que en algún momento se tome la decisión de quitar las bandas, a la hora de presentar el Programa (Macroeconómico) se va a decir lo que finalmente la junta decidió sobre las bandas”.

Más dudas

Francamente estas respuestas enredan más el panorama:

1) Existe la probabilidad de que hagan cambios en la política cambiaria en enero próximo.

2) ¿Qué tan correcto es que el propio presidente del Banco Central esté anunciando cambios de política con fecha? El problema no es saber que habrá un cambio, sino saber que probablemente será en enero; no me parece acertado haberse animado a decir tal cosa.

3) Estamos flotando hace un tiempo (según don Olivier), pero a nadie (¿o es al BCCR al que no?) le gusta la inestabilidad cambiaria.

4) Es probable que las bandas desaparezcan y, que alguien me corrija si me equivoco, esto sería para pasar a flotación administrada y entonces que el tipo de cambio sea fijado por el mercado con la discreción del BCCR para intervenir. Es decir, en principio, la eliminación de las bandas traería volatilidad, pero esto a nadie le gusta (¿o es al BCCR al que no le gusta?).

5) Y si a “nadie” (o es al BCCR al que no) le gusta la volatilidad, entonces, ¿cuál será el cambio en la política? ¿Van a estrechar bandas? ¿Va a fijar el techo igual que se ha fijado el piso? ¿O será algo peor?

Y si combinamos los siguientes dos hechos: Por una parte, que una misión del Fondo Monetario sugiere que se eliminen las bandas, y por otra que en la entrevista al preguntársele: “En este momento, ¿la banda cambiaria sirve de algo?”, se responde de manera bastante sarcástica (y no sabemos quién respondió, no se consigna): “Está muy bonita, es una raya aquí y otra allá. El gráfico se ve muy bonito”. “Todo” parece indicar que las bandas tienen los días contados.

En conclusión, el BCCR sigue teniendo la sartén cambiaria por el mango, pero nada nos aclara sobre lo que está cocinando y qué podría pasar con el tipo de cambio.

Soy del pensamiento de que si el BCCR deja de intervenir, elimina las bandas o hace descendente el piso, el tipo de cambio probablemente bajará. Pero si modifica los parámetros de la banda, los escenarios son infinitos.

Y a manera de posdata: ¿por qué nadie menciona las coberturas? ¿Es que nadie piensa en las consecuencias de que se liberen bandas sin un mercado de coberturas? O, más fatal aún, ¿es que “el mercado” cree que el BCCR va a gastar sus $7.000 millones de reservas para que el tipo de cambio “no se mueva”?

Algo en la receta no huele bien.

Sostenbilidad y financiamiento