Editorial: En zona de alto riesgo


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Cada día el país se aproxima más a la zona de riesgo de perder su estabilidad y el crecimiento económico. La presentación del proyecto de Presupuesto Nacional para el próximo año, por parte del Poder Ejecutivo, durante la semana pasada nos empuja con mayor fuerza hacia ese terreno peligroso.

Al contrario de lo anunciado por el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, el proyecto de Presupuesto Nacional del 2016 no es austero en el crecimiento del gasto del Gobierno Central. El gasto, excluida la amortización y el pago de intereses, crece en un 5 % con respecto al plan de gastos vigente, cifra que es mayor a la proyección de inflación.

Adicionalmente, no hay que olvidar que este nuevo crecimiento está montado sobre un altísimo crecimiento experimentado en el presupuesto vigente y durante la administración del expresidente Arias.

El crecimiento del gasto en el 2016 no contribuirá al desarrollo económico de Costa Rica, porque está centrado en la expansión de los gastos corrientes que crecerán en un 6 %, especialmente por el aumento de los salarios a los empleados, versus una contracción del gasto de capital del 11,2 %. Es decir, todo parece indicar que los empleados públicos son un objetivo en sí mismo en el Presupuesto Nacional y no los ciudadanos.

El nuevo presupuesto lleva implícito un déficit fiscal en 2016 del 6,9 % del producto interno bruto (PIB), muy por encima de los niveles de los últimos años. Esto implica un fuerte recrudecimiento del déficit fiscal que se viene presentando desde el 2009.

En nuestra opinión, el Poder Ejecutivo debió esforzarse por mantener, al menos, el déficit del 2016 en el mismo nivel del 2015. Pero no lo hizo y le envía entonces al país un pésimo mensaje sobre la calidad y seriedad de su política fiscal.

Con este nuevo plan de gastos tan deficitario crecerá aún más el endeudamiento del Gobierno Central. Según la estimación del Ministerio de Hacienda, el saldo de la deuda será casi del 50 % del PIB. Con este nivel Costa Rica cruza una temeraria línea roja y empezará a situarse en una zona de alto riesgo que lo ubicará, dadas sus características de país de ingreso medio, como una nación de alto endeudamiento sin perspectivas ciertas de corregir tal situación.

El país se dirige hacia una espiral de alto endeudamiento y de bajo crecimiento económico, que se retroalimentan mutuamente. Es un panorama de alta vulnerabilidad ante los riesgos de aumentos de las tasas de interés o de devaluación del colón. A su vez, estos riesgos son ampliados por el mismo problema fiscal.

Resulta muy claro que el actual problema fiscal no fue creado por la Administración de presidente Solís, quien más bien lo heredó de gobiernos anteriores. Pero también es muy claro que este gobierno se ha encargado de agravar la situación fiscal con los prepuestos del 2015 y el 2016, a pesar de su retórica de austeridad.

Adicionalmente, la falta de austeridad del presupuesto para el próximo año reduce sustancialmente las posibilidades de avanzar en un acuerdo fiscal en la Asamblea Legislativa

En conclusión, el país entra en una zona de mayor riesgo con el Presupuesto Nacional del 2016.

Sostenbilidad y financiamiento