Editorial: Racsa sigue a la deriva


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Hace 18 meses, la Contraloría General de la República llamó la atención del Consejo Directivo del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) para que resolviera la viabilidad económica de su subsidiaria: Radiográfica Costarricense S.A. (Racsa).

Desde entonces, dicha empresa estatal ha sido el objeto de análisis de un comité multidisciplinario nombrado para el efecto, el sindicato de ingenieros del ICE ha estudiado el problema, se ha reemplazado al gerente, han renunciado tres miembros de la junta directiva y todo parece indicar que la situación ha empeorado considerablemente.

En todo este tiempo no se ha realizado ninguna reforma organizativa, no se han reducido los gastos y ha continuado inexorable la pérdida de clientes y de ingresos. Los resultados financieros, a pesar de ser un ente estatal, son inaccesibles gracias a la Ley de Fortalecimiento del ICE.

La estrategia de Racsa sigue siendo un misterio, sigue ofreciendo los mismos servicios que el ICE a un número cada vez menor de clientes. Durante el año pasado se iniciaron un conjunto –que no parece tener ninguna coherencia– de proyectos disímiles. El estudio del sindicato de ingenieros del ICE indica que 14 de los 15 proyectos no son rentables a corto o mediano plazo. El nuevo gerente, en un acto protocolario en setiembre, manifestó que la red de banda superancha (proyecto con VíaEuropa) estaría funcionando a fin de año, a la fecha solo se sabe que VíaEuropa ha tratado de conseguir un título habilitante, y su representante afirma que ellos nunca ofrecieron fecha alguna, que las cosas duran lo que duran. A finales del año pasado Racsa reportó haber reducido sus pérdidas, pero para eso vendió al ICE su derecho de uso del cable submarino y registró la transacción como un ingreso.

El proyecto de Expediente Digital Único en Salud (EDUS), en el que Racsa implementaría dicho sistema (desarrollado por la CCSS) en los Ebais, se dijo en su momento que sería el proyecto clave para ambas instituciones. Sin embargo, dicho proyecto parece haber fracasado debido a la falta de capacidad de la plataforma de cloud computing que Racsa adquirió hace tres años y continúa prácticamente ociosa.

Para completar el panorama sombrío, el ICE redujo la junta directiva de Racsa a solo cuatro miembros. Durante los últimos meses se produjeron diferencias de opinión marcadas entre los dos directivos que también son directivos del ICE y los otros dos, lo cual llevó a la renuncia de estos dos últimos. Las cartas de renuncia y sus informes de labores revelan una situación muy crítica. La muchas alianzas estratégicas con que cuenta Racsa y con las cuales ha intentado una variedad de proyectos (como EDUS y el de cámaras de tránsito) nunca contaron con el aval de la junta directiva (como confirmó la Procuraduría debió haber sido), la administración nunca brindó la información detallada solicitada por dichos directivos y los directivos renunciantes repetidamente solicitaron revertir la decisión de contar con solo cuatro directivos.

Finalmente la Procuraduría confirmó la necesidad de contar con cinco directivos, pero al parecer, ya era muy tarde. Ahora Racsa cuenta con cinco directivos, todos son o empleados o directivos del ICE.

La nueva directiva está planteando una restructuración de la empresa, que el sindicato de ingenieros considera inoportuna. Pero nadie ha planteado una estrategia coherente, una nueva misión y visión para la empresa, y es bastante obvio que ninguno de los proyectos o servicios que brinda en la actualidad Racsa, significa una ventaja comparativa en el mercado.

A pesar de la Ley de Fortalecimiento del ICE, los contribuyentes, cuyo dinero Racsa sigue perdiendo a manos llenas, tenemos derecho a saber por qué no absorbe el ICE todos los clientes y activos de la subsidiaria y se detiene de una vez por todas la hemorragia.

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