ENFOQUES

Fútbol nacional (II)


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Es claro que el fútbol moviliza grandes sumas de dinero, no solo intrínsecamente –venta de tiquetes, venta de derechos de televisión, venta de fichas de jugadores y venta de espacios publicitarios– sino porque muchas industrias de las más diversas índoles las utilizan para proyectarse sobre la cantidad y diversidad de segmentos que el fútbol es capaz de convocar.

Rentabilizar

Hacer rentable el fútbol depende entonces de la calidad del espectáculo que se ofrece; de lo atractivas que resulten sus principales figuras –jugadores, técnicos, dirigentes– para los medios, las empresas y los seguidores de los equipos; de la capacidad que tenga de convocar múltiples segmentos del mercado a su audiencia en vivo y por medios electrónicos; y de su capacidad de vender su imagen.

Para lograr esto, los equipos se enfocan en ofrecer espectáculos deportivos y sociales de primera; en promover la imagen positiva del equipo y sus figuras ante la comunidad –lo que implica que estos deben ser excelentes comunicadores y representantes de valores deseables– y en posicionarse como canal de mercadeo para una amplia diversidad de productos y servicios.

Experiencia integral

Los equipos modernos representan comunidades que se identifican con ellos, promueven valores que son practicados por sus figuras; tienen relaciones positivas con los medios y empresas de sus comunidades.

El espectáculo deportivo debe ser una experiencia integral positiva: segura, en instalaciones cómodas y limpias, con servicios complementarios –alimentos, bebidas, transporte, estacionamiento, etc.– de calidad; y ser ofrecida a precios que le permitan competir con ventaja ante las muchas opciones de entretenimiento que tienen las familias de hoy.

El contexto actual es positivo para el cambio: nuevos inversionistas, nuevos dirigentes, creciente profesionalismo, y posiblemente –con algo de suerte– recursos del Mundial.

Sostenbilidad y financiamiento