OPINIÓN

Un metro para San José


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En la campaña electoral, planteamos la necesidad de construir la primera línea de metro en San José. Las críticas no se hicieron esperar: que no se necesita, que debemos hacer más bulevares, que es obra una faraónica que no se puede financiar y que no estamos preparados para acometer una obra de esa naturaleza.

Me hago cargo de las críticas. Primero: El tránsito en San José está colapsado, pero se dice que en vez del metro es mejor un tranvía, el tren eléctrico o unas líneas exclusivas de autobuses. Cada modalidad de transporte público obedece a la demanda de cada ruta. Los tramos con mayor volumen de pasajeros requieren de un metro, que es, de todos, el que permite movilizar la mayor cantidad de pasajeros por hora. Los distintos medios de transporte deben coexistir y complementarse, con estaciones intermodales.

Segundo: Se dice que en vez de un metro, debemos construir más bulevares, “peatonizarnos” y seguir con la restricción vehicular. Al respecto, no creo en la solución del problema restringiendo la demanda (impidiendo que los vehículos puedan ingresar a la capital), sino incrementando la oferta.

Tercero: Se dice que un metro en San José sería una obra faraónica que costaría muchos millones y que no se podría financiar. Recientemente se informó que el Ministro de Obras Públicas y Transportes se opone porque, después de analizar los metros de Madrid y de Pekín, dizque no se podría financiar. Pero esos dos metros, Madrid y Beijing, no tienen nada que ver con nuestra propuesta –ni con una más reciente del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA)–.

Nuestra propuesta era abrir una única línea (cada 4 años), de unos 7 kilómetros, que irían de norte (Tibás) a sur-oeste (Hatillo), pasando por la estación al Pacífico y Cinco Esquinas (donde enlazaría con el tren). Nuestra propuesta se parece más a una pequeña porción de la línea del metro de Bilbao. Pequeña porción, porque el de Bilbao mide 42 kilómetros. Como conectaría con las líneas de tren de Alajuela y Heredia a Cartago, así como de San José a Pavas, los que vienen de esos lugares podrían intercambiar y montarse en el metro que los llevaría de Tibás a Hatillo y al centro de San José.

La propuesta de la CFIA es de Desamparados a Guadalupe. Comparte el mismo principio de que se requiere construir un metro y merece ser considerada con toda seriedad.

Argumentar que no se puede financiar es desconocer las modernas opciones financieras que se pueden utilizar, como titularizar los pasajes para financiarlo mediante el mercado de capitales, etc.

Dado que solo una parte de esa primera línea sería subterránea o elevada y utilizaría primordialmente derechos de vía, el costo de 7 km propuesto podría ser de $500 a $700 millones (Panamá $130 millones por kilómetro, pero Santo Domingo $51 millones y Santiago $78 millones).

La cuarta objeción afirma que en Costa Rica no estamos preparados para acometer una obra de esa naturaleza.

¡Qué mentalidad más pequeña! Un país que no se atreve a ser moderno y a arriesgar, es un país que se empequeñece y se regodea en el inmovilismo.

Invertir en obra pública, bajar los tiempos muertos de millones de personas en sus trayectos de la casa a sus trabajos, bajar la contaminación, ofrecer servicios de transporte ágiles, darle mayor fluidez al tránsito, es una apuesta mucho más certera que seguir engrosando los gastos corrientes del Estado.

Propusimos construir un metro porque somos capaces de soñar más allá de la desesperanza que corroe a nuestro país.

Sostenbilidad y financiamiento