Perspectivas del dólar para el segundo semestre del 2017


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Costa Rica es un país grande por sus riquezas naturales y su gente, pero pequeño en economías de escala –y ante cambios pequeños del entorno– es muy vulnerable.

Un ejemplo de esta situación, se presenta cuando pocos actores financieros, entre ellos, puestos de bolsa, operadoras de pensiones, fondos líquidos, bancos y empresas, entre otros, tienen la facilidad de cambiar, en un corto tiempo, sus planes de ahorro de dólares a colones o viceversa.

Una coyuntura

La fluctuación en el tipo de cambio de esta moneda extranjera, que experimentamos a lo largo de los primeros seis meses del año, es el resultado de una coyuntura, ya que una gran cantidad de ahorrantes en colones trasladaron su capital a dólares, a través de bonos, certificados de depósito a plazo y cuentas corrientes, entre otros. Esta situación se presentó, principalmente, debido a que el premio por ahorrar en colones versus dólares, en relación con la devaluación de esta moneda, era negativo con el aumento de la devaluación del dólar.

Además, la presión que ejerce la necesidad de dólares en el mercado, por parte de los agentes económicos importadores de materias primas y producto terminado, es mayor a los que exportan mercancías y bienes.

Actualmente, tenemos un déficit aproximado de $1.600 millones, entre las importaciones y exportaciones; asimismo, el precio internacional del petróleo es el más bajo desde hace siete años y nuestra economía sufre las consecuencias del déficit fiscal; escenario que debemos resolver para evitar que organismos internacionales califiquen a Costa Rica como un país de riesgo y las tasas de interés de la deuda aumenten.

Todos estos escenarios, aunado a los flujos de capital que inevitablemente han regresado a Estados Unidos a refugiarse en bonos que pagan un buen rendimiento y de más bajo riesgo que en Costa Rica, genera que nuestro mercado financiero busque adaptarse, rápidamente, a los desafíos constantes que el tipo de cambio de dólar nos presenta. Por esta razón, lo más recomendable es estar atentos a lo que sucede en el contexto nacional y aprender de las economías de los países desarrollados, que marcan la pauta a nivel macroeconómico.

Afortunadamente, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) es una entidad robusta que, en momentos cuando el dólar nos pone en alerta, tiene suficientes reservas monetarias para brindarnos estabilidad económica, confianza y seguridad.

Para darnos una idea, en enero de 2017, el país contó con $7.523 millones en reservas monetarias y, al cierre de junio anterior, llegó a $6.812 millones. Es decir, se invirtieron alrededor de $711 millones para tratar de estabilizar la economía costarricense.

Gracias a las intervenciones del BCCR, la inflación se mantiene estable con una tendencia a la baja, para que la canasta básica no aumente y los precios en las importaciones sean accesibles. En el país se controlan los agregados monetarios como una baja inflación.

Endeudarse

Ante este panorama, si usted recibe su salario en colones, lo más recomendable es endeudarse en esta moneda, especialmente en aquellos compromisos a largo plazo, como por ejemplo, la adquisición de una casa o la compra de un automóvil. Sin embargo, si usted es un empresario y tiene presupuestadas las estimaciones en la fluctuación del dólar, y son operaciones de corto plazo, es posible que el impacto o riesgo no represente un mayor desafío para su negocio y puede endeudarse en esa moneda.

Para tener un contexto más claro de los próximos meses, se estima que el precio del dólar llegará a ¢590 colones por dólar a finales del 2017; el porcentaje de devaluación anual del dólar, en relación con el colón, estará entre el 3,5% y 4% para todo el 2017; y la tasa básica pasiva tenderá a aumentar de 2% a 3% en el año.

Tome en cuenta los datos y planifique sus próximas deudas, con una visión amplia de esta situación en Costa Rica. Es recomendable que busque asesoría financiera y obtenga los mayores beneficios para su bolsillo y negocio.

Silvio Lacayo Beeche es gerente general de Desyfin.

Sostenbilidad y financiamiento