Tomás Soley, ¿por qué no un periodo más al frente de la Sugese?


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La armonía está en la evolución del mercado de seguros, siendo una nota alta su intervención desde antes de la apertura del mercado y siempre acompañado de un homogéneo equipo de trabajo.

No estamos hablando de un mercado tan antiguo como el bancario, o el de valores o el de pensiones; se trata de la supervisión en un incipiente mercado asegurador que ha dejado abandonado, desde el 2008, un modelo monopólico y octogenario antes explotado exclusivamente por el Estado.

No es poca cosa decir que el señor superintendente fue corredactor del anteproyecto de la Ley Reguladora del Mercado de Seguros, sabe bien cuál es su sentido y alcance, el porqué de su contenido pragmático que luego se precisa en los reglamentos del sector, hoy desarrollados, que fácilmente se pueden adaptar a los “vientos de cambio” en la industria financiera.

Don Tomás, Soley, superintendente de seguros, ¿por qué no dar seguimiento a proyectos sensibles como la implementación del modelo de capital basado en riesgos, las conductas de mercado, entre otros, que están en fases tempranas y que deberían culminar adecuadamente?

Desde nuestra óptica externa, no veo sencillo para alguien nuevo en un mercado nuevo, mantener la efectividad para continuar implementando este sistema de capital basado en riesgo, que ha conllevado a la elaboración de planes piloto con los entes regulados (aseguradoras e intermediarios de seguros), que no terminan si no es en un futuro cercano.

No en vano, estudios de la hoy reaseguradora más grande del mundo Swiss Re, han catalogado a Costa Rica dentro del segundo grupo de países más avanzados en este tipo de regulación, entre estos Colombia y Perú. Esto tampoco es poca cosa.

Don Tomás, también resulta interesante que, siendo un país pequeño y nuevo, pero con regulación vanguardista, haya sido usted nombrado en el 2013 como presidente de Asociación de Supervisores de Seguros de América Latina (Assal); digo, parece que la gestión ha sido interesante porque América Latina ha vuelto los ojos hacia la gestión que hoy realiza la Superintendencia General de Seguros (Sugese) .

Esto identifica un progreso regulatorio de avanzada que prepara al mercado para grandes cosas, a pesar de que hoy estamos en una etapa relativamente inmadura que espera evolucionar con el tiempo, no tanto en índices económicos sino también con adecuada educación financiera para la mejora de la cultura del seguro dentro de la población costarricense. El costarricense tiene que creer en los seguros y su sistema.

El entendimiento mutuo. Es natural pero relevante que estos años hayan sido efectivos en la evolución regulatoria, enmarcado en un “estire y encoge” que ha resultado exitoso para el mercado debido a esa creación de lazos colaborativos e intercambio de experiencias entre la Sugese y las aseguradoras y los intermediarios de seguros. Esto ha hecho más fácil la convivencia y el poder llevar a cabo los proyectos trazados.

Entiendo que no ha sido fácil para ninguna de las partes, pero el alto compromiso, lealtad y respeto por ese proyecto a largo plazo ha hecho de esta aventura un “costoso” placer.

La política electoral

Confianza es casi todo. No parece lógico ni concebible que ahora se haya ingeniado de manera espontánea, casualmente en vísperas de un agitado año electoral, la apertura a concurso de puestos con suma complejidad técnica y alta responsabilidad como es el cargo de Superintendente de Seguros sobre el que pesa la estabilidad financiera de las entidades que administran dineros de terceros (aseguradoras); no puede ser que una eventual adjudicación con tintes políticos, vaya a generar una mala expectativa que rompa con el principio más importante de las industrias financieras: la confianza.

Me pregunto, luego de leer con detalle los requisitos publicados para el cargo de Superintendente de Seguros: ¿quién podría superar los suyos?

A no ser que la decisión, reitero, sea política y no técnica para que otra persona sea la que ostente el cargo, veo poco probable que se alcance ese nivel de perfil profesional “deseado”, como el suyo, para optar por el cargo; aclarándole respetuosamente que esto es distinto a decir que existen algunas personas capaces en este mercado de seguros que quizá puedan hacer frente a un reto como estos, pero con una larga curva de adaptación al entorno y al equipo de trabajo constituido, en un momento crucial de avance en la regulación.

En todo caso, don Tomás, mi pregunta evoca a la reflexión de apoyarlo a que concurse y demuestre que sus atestados son y deberán estar por mucho más tiempo en esa silla, por el bien del sector asegurador y sus consumidores.

Para los honorables miembros del Conassif: En este momento de la carrera, no debería realizarse la entrega de la estafeta porque aún no se ha llegado a la línea de meta.

El autor es socio de la firma Finlex.

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