ENFOQUES

Transporte público


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Tal vez el capítulo más concreto del Acuerdo Nacional (AN) es el que se refiere al transporte público. En él se establecen acuerdos unánimes entre los nueve partidos políticos con representación legislativa para construir un ferrocarril interurbano moderno desde Paraíso de Cartago hasta Alajuela, con ramal de acceso a Heredia y 30 estaciones multimodales donde se cruzaría con los autobuses sectorizados.

En el capítulo fiscal del AN se acordó –también de manera unánime– autorizar y promover el uso de alianzas público-privadas, con un alto estándar de transparencia, para financiar el desarrollo de proyectos de infraestructura, tales como los mencionados en el párrafo anterior.

Algunos críticos del AN dicen que “el diablo está en los detalles” y que cumplir lo acordado dependerá de otras negociaciones”. Esto me parece inaceptable.

Todos los acuerdos son claros. El ferrocarril es un proyecto conocido y aprobado en principio en Mideplán. La sectorización de los autobuses es una necesidad imperiosa del sistema para llevar a este transparencia y fluidez. La construcción de terminales multimodales donde se junten rutas de buses con el ferrocarril y con un eventual tranvía capitalino y ciclovías, sería un gran avance en seguridad, calidad de vida y productividad.

Ojalá los acuerdos se cumplan con el espíritu constructivo con que fueron propuestos y acordados. Confío en que los partidos firmantes respaldarán con acciones concretas sus compromisos y –de no ser así– que se los cobremos en las urnas electorales.

Inventar excusas para incumplir es fácil. Tener el coraje para cumplir y compartir el crédito entre todos es de lo que se trata el AN: un mecanismo para alcanzar metas de gran alcance como producto del diálogo y el trabajo conjunto de nuestro sector político que, por esta vez, ha mostrado el compromiso con el bienestar de las mayorías que siempre se espera de ellos.

Sostenbilidad y financiamiento